¿Tienes 60 años? reduce ya malestares de menopausia

NO DEJES QUE SE ROBE TU FEMINEIDAD, ALIVIA SOFOCOS Y SEQUEDAD VAGINAL A medida que las mujeres avanzan hacia los 60 años y más allá, la salud hormonal continúa siendo clave para el bienestar general. La menopausia marca un cambio importante, pero los años posmenopáusicos traen sus propios desafíos, muchas veces menos conocidos. Aprende a […]

Fuente: El Men Publicado: 4 min de lectura
¿Tienes 60 años? reduce ya malestares de menopausia

NO DEJES QUE SE ROBE TU FEMINEIDAD, ALIVIA SOFOCOS Y SEQUEDAD VAGINAL

A medida que las mujeres avanzan hacia los 60 años y más allá, la salud hormonal continúa siendo clave para el bienestar general. La menopausia marca un cambio importante, pero los años posmenopáusicos traen sus propios desafíos, muchas veces menos conocidos. Aprende a adoptar un enfoque integral del cuidado de adultos mayores, entendiendo que lo físico, lo emocional y el estilo de vida están profundamente conectados.

La menopausia ocurre típicamente entre los 45 y 55 años, y hacia los 60 la mayoría de las mujeres ya están en la etapa posmenopáusica, cuando el estrógeno y la progesterona permanecen consistentemente bajos. Aunque esto marca el fin de la fertilidad, la influencia hormonal continúa afectando la densidad ósea, la función cardíaca, la cognición, la piel, el ánimo y la distribución de la grasa. Otras hormonas también cambian con la edad: la resistencia a la insulina se vuelve más común, elevando el riesgo de diabetes tipo 2, mientras que el estrés crónico puede mantener elevado el cortisol, afectando el sueño y la memoria. Por eso los chequeos regulares son importantes en esta etapa.

Los niveles persistentemente bajos de estrógeno y progesterona pueden derivar en mayor riesgo de osteoporosis, sequedad vaginal y mayor susceptibilidad a infecciones urinarias, adelgazamiento de la piel y caída del cabello, y sofocos o sudores nocturnos que persisten más allá de la menopausia. La testosterona, por su parte, también es importante para la energía, la fuerza y la función sexual femenina, y disminuye gradualmente con la edad, lo que puede traducirse en menor interés sexual y pérdida de masa muscular. Los trastornos de tiroides también se vuelven más frecuentes: el hipertiroidismo puede causar ansiedad y pérdida de peso involuntaria, y el hipotiroidismo, fatiga y aumento de peso. En todos estos casos, conviene conversarlo con un proveedor de salud para definir si la terapia hormonal u otro enfoque tiene sentido.

CÓMO EVITAR SOFOCOS Y LA SEQUEDAD VAGINAL

La terapia hormonal (TH) se utiliza para aliviar síntomas como sofocos, sudores nocturnos, sequedad vaginal y molestias urinarias, y suele prescribirse con más frecuencia dentro de los primeros 10 años tras la menopausia. La TH sistémica —pastilla, parche o inyección— puede considerarse más allá de esa ventana si los síntomas son moderados a severos y los demás riesgos son bajos, pero no se recomienda con antecedentes de coágulos, derrames o cánceres hormono-sensibles. Para mujeres mayores de 65, lo más común son los síntomas vaginales o urinarios, tratados con opciones localizadas como el estrógeno vaginal en dosis bajas, que conllevan menor riesgo sistémico que las terapias que circulan por todo el cuerpo.

Entre los beneficios posibles de la TH están:

  • Alivio de los sofocos y los sudores nocturnos
  • Mejora de la sequedad vaginal o las molestias urinarias
  • Reducción del riesgo de pérdida ósea en algunas mujeres
  • Entre los riesgos posibles se encuentran:
  • Mayor probabilidad de coágulos sanguíneos o derrames cerebrales
  • Mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer de mama
  • Posibles efectos sobre la salud cardíaca

La decisión siempre debería conversarse con un médico, considerando la historia clínica y los riesgos particulares de cada mujer. Quienes prefieren evitar las hormonas pueden recurrir a alternativas no hormonales, como los SERM, los lubricantes vaginales de venta libre, los antidepresivos en dosis bajas, o ajustes de estilo de vida.

Aunque algunos cambios hormonales son parte natural del envejecimiento, los hábitos diarios pueden influir bastante en cómo se manifiestan.

ALGUNAS RECOMENDACIONES CLAVE:

  • Priorizar alimentos antiinflamatorios y reducir procesados y azúcares
  • Incluir proteína de calidad en cada comida
  • Combinar entrenamiento de fuerza con cardio de bajo impacto y trabajo de flexibilidad (yoga, tai chi)
  • Apuntar a 7-8 horas de sueño de calidad y mantener horarios constantes
  • Mantenerse socialmente conectada y practicar técnicas de relajación
  • Buscar apoyo profesional ante la depresión o la ansiedad, que son comunes y tratables a cualquier edad

No hace falta esperar a que los síntomas interrumpan la vida diaria para buscar ayuda. Muchos de estos cambios ocurren de forma gradual y pueden pasar desapercibidos al principio. Fatiga persistente, cambios de peso inexplicables, alteraciones del ánimo y problemas de memoria son señales que justifican un chequeo, ya que ayuda a entender qué está pasando y a explorar opciones para sentirse mejor durante esta etapa de la vida.

Fuente original: El Men

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