LOS US$300.000 MILLONES QUE SACUDE EL PACTO ENTRE EE.UU. E IRÁN

La ambigua cláusula sobre la reconstrucción iraní desató críticas en Washington y alimentó dudas sobre el verdadero costo político del acuerdo impulsado por Donald Trump. Estados Unidos e Irán pusieron en vigor esta semana un memorando de entendimiento que permitió la reapertura del estrecho de Ormuz y estableció una tregua inicial con un plazo de […]

Fuente: La Primera Publicado: 5 min de lectura
LOS US$300.000 MILLONES QUE SACUDE EL PACTO ENTRE EE.UU. E IRÁN

La ambigua cláusula sobre la reconstrucción iraní desató críticas en Washington y alimentó dudas sobre el verdadero costo político del acuerdo impulsado por Donald Trump.

Estados Unidos e Irán pusieron en vigor esta semana un memorando de entendimiento que permitió la reapertura del estrecho de Ormuz y estableció una tregua inicial con un plazo de 60 días para negociar un acuerdo definitivo. El pacto, anunciado por el presidente Donald Trump durante la cumbre del G7 en Francia, busca evitar que Teherán desarrolle armas nucleares, pero deja sin resolver aspectos fundamentales relacionados con el enriquecimiento de uranio, el financiamiento de grupos aliados de Irán, su programa de misiles y el eventual destino de un fondo de reconstrucción valorado en al menos US$300.000 millones.

Un acuerdo provisional con numerosas interrogantes

El memorando de entendimiento entre Washington y Teherán fue presentado por el presidente Donald Trump como una victoria diplomática y una demostración de una política exterior más firme que la aplicada por la administración de Barack Obama.

Sin embargo, el texto del acuerdo, de apenas una página y media, constituye en la práctica una extensión del alto el fuego y el inicio de una nueva fase de negociaciones que deberá desarrollarse durante los próximos 60 días.

Aunque Trump aseguró que Irán nunca desarrollará un arma nuclear, funcionarios estadounidenses reconocieron que el documento no establece esa garantía y que los detalles técnicos todavía deberán ser negociados.

La situación plantea un desafío considerable para la Casa Blanca, considerando que el acuerdo nuclear firmado en 2015 durante la administración Obama requirió aproximadamente 20 meses de conversaciones multilaterales.

El compromiso nuclear aún no está definido

De acuerdo con los términos revelados por funcionarios estadounidenses, Irán se comprometió inicialmente a reducir el nivel de enriquecimiento de sus reservas de uranio altamente enriquecido bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).

No obstante, permanecen sin definir cuestiones esenciales, como el volumen exacto de uranio que deberá ser reducido, los mecanismos de verificación y los plazos para implementar esas medidas.

Autoridades estadounidenses calificaron esta decisión como una «concesión significativa» por parte de Teherán, aunque reconocieron que las negociaciones técnicas apenas comienzan.

La incógnita de los US$300.000 millones

Uno de los puntos más controvertidos del acuerdo es la referencia a un eventual plan de reconstrucción de Irán valorado en al menos US$300.000 millones.

El texto establece que Estados Unidos trabajará junto con socios regionales para diseñar ese mecanismo financiero. Aunque funcionarios de Washington insistieron en que el acuerdo no obliga a desembolsar recursos estadounidenses, la redacción deja abierta la posibilidad de una futura participación económica.

La ambigüedad representa un desafío político para Trump y el vicepresidente JD Vance, quienes durante la campaña presidencial prometieron evitar nuevas intervenciones y rechazar políticas asociadas a las denominadas «guerras interminables».

Sectores del movimiento Make America Great Again (MAGA) han expresado preocupación por la posibilidad de que Estados Unidos termine involucrado indirectamente en la reconstrucción iraní.

Críticas desde el Partido Republicano

El acuerdo también ha generado cuestionamientos dentro del propio Partido Republicano.

Legisladores solicitaron sesiones informativas para conocer el alcance del memorando y sus implicancias estratégicas. Entre las voces críticas destacó el senador saliente Bill Cassidy, de Luisiana, quien sostuvo que Teherán obtuvo concesiones sin compromisos equivalentes.

En una publicación en la red social X, Cassidy afirmó que «las ambiciones nucleares de Irán no fueron frenadas» y advirtió que el país podría utilizar nuevamente la amenaza de bloquear el estrecho de Ormuz como herramienta de presión.

Hezbolá y los misiles iraníes, asuntos aún pendientes

Otro aspecto que permanece sin aclarar es el respaldo iraní a organizaciones aliadas en Medio Oriente, entre ellas Hezbolá, respaldado por Teherán y enfrentado militarmente con Israel en el Líbano.

Si bien el cese de hostilidades se extiende a esa organización, el documento apenas hace referencia al grupo y no especifica si Irán deberá reducir o abandonar su apoyo financiero y militar.

De igual forma, el programa de misiles balísticos iraní, una de las principales preocupaciones expresadas tanto por Trump como por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu al inicio del conflicto, no aparece desarrollado en el memorando.

Un plazo de 60 días con amenazas de nuevas acciones militares

El acuerdo establece un periodo inicial de dos meses para alcanzar un pacto más amplio, aunque contempla la posibilidad de extender las conversaciones si fuera necesario.

No obstante, durante su intervención en la cumbre del G7, Trump dejó abierta la opción de retomar la ofensiva militar en caso de que las negociaciones fracasen.

«Si no se consigue en 60 días, no pasa nada. Volvemos a los bombardeos», declaró el mandatario estadounidense.

Estado actual

El memorando entre Estados Unidos e Irán permitió poner fin temporalmente a las hostilidades y reabrir el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz. Sin embargo, las negociaciones que recién comienzan deberán resolver aspectos cruciales relacionados con el programa nuclear iraní, el apoyo a grupos aliados, los misiles balísticos y el financiamiento de la reconstrucción del país. El éxito o fracaso de ese proceso determinará si el actual entendimiento deriva en un acuerdo de paz duradero o en una nueva escalada del conflicto.

Fuente original: La Primera

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