Noboa–Prince en Guayaquil: el modelo que podría inspirar al Gobierno entrante en Perú
La experiencia ecuatoriana muestra que la mano dura con asesoría de Erik Prince puede reducir homicidios, pero no desmonta el crimen organizado, una advertencia para tener en cuenta en Perú frente a la criminalidad. El tema de la seguridad ciudadana en el Perú comienza a mirar hacia afuera en busca de referencias. En ese escenario, […]
La experiencia ecuatoriana muestra que la mano dura con asesoría de Erik Prince puede reducir homicidios, pero no desmonta el crimen organizado, una advertencia para tener en cuenta en Perú frente a la criminalidad.
El tema de la seguridad ciudadana en el Perú comienza a mirar hacia afuera en busca de referencias. En ese escenario, lo que viene ocurriendo en Guayaquil se perfila como un posible modelo de gestión para el próximo gobierno peruano.
De acuerdo con los últimos reportes de la ONPE, el panorama electoral mantiene a Keiko Fujimori en el primer lugar con 17.049% de los votos. Más atrás, la disputa por el segundo puesto se intensifica: Roberto Sánchez alcanza el 12.031%, mientras que Rafael López Aliaga le sigue muy de cerca con 11.97%.
Así, en medio de una contienda ajustada, el debate sobre la seguridad y los modelos a seguir empieza a ganar protagonismo en la agenda política nacional.
En Ecuador, el presidente Daniel Noboa ha apostado por una estrategia que combina militares en las calles con asesoría extranjera. En ese esquema aparece Erik Prince, fundador de la empresa de seguridad privada estadounidense Blackwater y figura clave en el giro hacia una seguridad con sello privado.
Guayaquil: menos violencia, pero no resuelta
Los números muestran una mejora, pero con matices. En el primer trimestre de 2026, Guayaquil registró 548 homicidios, frente a 751 en el mismo periodo de 2025.
La caída —de alrededor del 27%— es relevante. Pero el punto de partida sigue siendo crítico.
El 2025 dejó cifras históricas. Entre enero y octubre se reportaron 2.129 asesinatos. Es uno de los picos más altos de violencia en la ciudad.
La reducción no cambia el fondo
En el primer bimestre de 2026 se contabilizaron 387 homicidios, frente a 470 del año anterior. La tendencia es a la baja.
Pero la estructura criminal no ha desaparecido. Guayaquil cerró 2025 con 2.545 homicidios y todo indica que 2026 seguirá por encima de las dos mil muertes violentas.
El otro delito que no baja
Mientras los homicidios retroceden, otros delitos avanzan. Entre enero y mayo de 2025 se registraron 787 alertas por secuestro.
Es un aumento de 43% frente a 2024.
En zonas como Nueva Prosperina, Pascuales y Esteros, la extorsión y los secuestros exprés siguen marcando la vida diaria.
Prince y la narrativa de guerra
El rol de Erik Prince no es operativo, pero sí simbólico. Su presencia refuerza la idea de una “guerra interna” contra el crimen.
Desde el gobierno ecuatoriano se le presenta como asesor táctico. El ministro del Interior, John Reimberg, ha señalado que Prince “acompaña operativos y talleres de capacitación”, sin asumir mando directo.
Para algunos expertos, el mensaje es claro: el Estado busca apoyo en experiencia privada para enfrentar una crisis que lo ha sobrepasado.
Las alertas desde dentro
No todos ven el modelo con optimismo. Oscar Gancho advierte que “el discurso de guerra y la privatización de la seguridad pueden desviar la atención de las causas estructurales del crimen”.
El especialista agrega que “la violencia se concentra en territorios donde el Estado está ausente y el crimen organizado llena el vacío; la solución no es solo militarizar, sino reconstruir la autoridad pública”.
¿Podría replicarse en el Perú?
La posibilidad no es lejana. Keiko Fujimori ha planteado una estrategia de control más duro, con presencia militar en calles, fronteras y penales.
Ese enfoque abre la puerta a esquemas similares al ecuatoriano, incluyendo asesorías internacionales.
La lección clave
Para el analista Javier Rodríguez Weber, el caso Guayaquil deja una advertencia clara. “Los homicidios pueden bajar en ciertos momentos, pero la estructura del crimen organizado sigue intacta si no se fortalece la justicia y no se combate la corrupción en el Estado”, sostiene.
Un ejemplo: en febrero de 2026 hubo 96 homicidios, frente a 154 en el mismo mes de 2025. La mejora es evidente, pero no definitiva.
El riesgo de una solución parcial
El exsecretario de seguridad Fernando Garafulic lo resume sin rodeos. “La violencia se desplaza: cuando baja en un barrio, sube en otro. Si no se ataca la lógica del narcotráfico, la solución es solo cosmética”, advierte.
Una advertencia para el Perú
Guayaquil ha logrado reducir cifras. Pero sigue siendo una de las ciudades más violentas de la región.
Para el Perú, el mensaje es directo.
La mano dura puede contener. Pero sin reformas profundas en policía, justicia e inteligencia, no alcanza.
Fuente original: Diario UNO
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