“Un gran desafío que tienen por delante las autoridades nacionales, además de las regionales y municipales que han asumido sus funciones a inicios de este año, es reducir las brechas de infraestructura que persisten en el país”.
No entiendo cómo puede haber gente que aún defiende a capa y espada al golpista de Pedro Castillo, unos por afinidad ideológica y otros presumiblemente por conveniencia, porque añoran retomar el poder cuasi omnímodo que tenían con él en el gobierno, habiendo copado el aparato estatal y socavando las instituciones tutelares del Estado, como vienen destapando la prensa de investigación y los operadores del derecho, conociéndose del grado de degradación del ejercicio del poder político.
El pronunciamiento del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que cuestiona que una corte de un estado distinto al que lleva la causa de la extradición contra Alejandro Toledo atienda un recurso dilatorio, ha sido contundente. Demoledor incluso para la bien remunerada defensa –un prestigioso bufete de abogados– que el expresidente acaba de contratar en ese país.
“Este cordero, que no es un cordero de Dios, ha sido ampayado en coordinaciones directas con los miembros de una organización criminal dirigida por ‘El Español’, quien reportaba a Pedro Castillo”.