[OPINIÓN] Ana Jara: “¡Qué tal degradación! ¡Castillo nunca más!”

No entiendo cómo puede haber gente que aún defiende a capa y espada al golpista de Pedro Castillo, unos por afinidad ideológica y otros presumiblemente por conveniencia, porque añoran retomar el poder cuasi omnímodo que tenían con él en el gobierno, habiendo copado el aparato estatal y socavando las instituciones tutelares del Estado, como vienen destapando la prensa de investigación y los operadores del derecho, conociéndose del grado de degradación del ejercicio del poder político.

Fuente: Perú21 Publicado: 3 min de lectura
[OPINIÓN] Ana Jara: “¡Qué tal degradación! ¡Castillo nunca más!”

No entiendo cómo puede haber gente que aún defiende a capa y espada al golpista de Pedro Castillo, unos por afinidad ideológica y otros presumiblemente por conveniencia, porque añoran retomar el poder cuasi omnímodo que tenían con él en el gobierno, habiendo copado el aparato estatal y socavando las instituciones tutelares del Estado, como vienen destapando la prensa de investigación y los operadores del derecho, conociéndose del grado de degradación del ejercicio del poder político.

Las irregularidades y corrupción reveladas de Castillo y su entorno ya no pueden edulcorarse o justificarse. Se diluye la consabida estrategia de victimización, del profesor rural apartado de la presidencia del Perú por motivos racistas y de oligarquías.

De lo que puede colegirse de las investigaciones y tesis fiscales, en opinión de esta columnista, es que este señor habría pretendido quedarse en el poder “in saecula saeculorum” (por los siglos de los siglos) si las instituciones, órganos constitucionales autónomos y la ciudadanía lo hubiesen permitido; aquel indignante episodio de los primeros escándalos de la era Castillo, el de los ascensos irregulares en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional que investiga el Ministerio Público, fue solo la punta del iceberg.

El golpista, al parecer, quería asegurarse gente de confianza, leal, servil, en las comandancias y jefaturas, que le aseguren su respaldo a sangre y fuego en caso de perpetuarse en el poder.

Y es que todo va tomando lógica a la luz de lo descubierto a causa de la detención preliminar del hoy aspirante a colaborador eficaz Jorge Hernández Fernández, conocido como ‘El Español’, que habría fungido desde la sombra como ministro del Interior, con quien los altos mandos de las fuerzas del Orden, desde generales y por ahora un ministro de Estado (pueden ser más), socializaban las designaciones y remociones de puestos de jerarquía en la Policía Nacional en su propia vivienda.

Es decir, que altos servidores públicos prácticamente ponían a consideración o conocimiento temas sensibles del ente rector del orden interno y lucha contra la delincuencia con un “tercero”, una persona ajena a la administración pública, sin ninguna responsabilidad y competencia, que no rinde cuentas por su accionar y todo en forma clandestina, fuera de los locales institucionales. ¡GRAVÍSIMO!

Hasta dónde habría llegado la degradación de nuestras instituciones tutelares que altos mandos de la Policía recibían regalos de ‘El Español’ y le hacían homenajes a sus familiares, hasta lo tenían de gestor o intermediario de coimas de contratos del Estado y váyase a saber qué más.

Bastaron poco más de 16 meses al chotano y compañía para atentar contra la democracia y la institucionalidad del Perú. De la que nos libramos. ¡Castillo nunca más!

Fuente original: Perú21

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