Conoce quién fue el padre de la nueva “Copa del mundo”
SILVIO GAZZANIGA CREÓ EL TROFEO MÁS CODICIADO A PARTIR DE LA EDICIÓN QUE ORGANIZÓ ALEMANIA EN 1974 Desde que Brasil se consagró tricampeón en el Mundial que organizó México en 1970, la FIFA diseñó el nuevo trofeo de la Copa del Mundo con el concepto que se le conoce en la actualidad. Es que el […]
SILVIO GAZZANIGA CREÓ EL TROFEO MÁS CODICIADO A PARTIR DE LA EDICIÓN QUE ORGANIZÓ ALEMANIA EN 1974
Desde que Brasil se consagró tricampeón en el Mundial que organizó México en 1970, la FIFA diseñó el nuevo trofeo de la Copa del Mundo con el concepto que se le conoce en la actualidad.
Es que el antiguo reglamento asumió que la selección que conquistara el trofeo más codiciado del planeta en tres ocasiones, tenía el derecho de quedárselo definitivamente y la Casa Madre del fútbol debía presentar un nuevo galardón. Y así fue como aquel equipo liderado por el legendario Pelé se apoderó de la Jules Rimet, una estatuilla que con el paso del tiempo tuvo varios episodios cargados de misterios.

La Jules Rimet se mudó a la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), en Río de Janeiro. Antes del Mundial de Inglaterra, había estado un tiempo en Londres y un día desapareció, pero fue encontrada por un perro, de nombre Pickles, tras unos arbustos cercanos. Parecía una broma.
Peor fue lo que sucedió en territorio carioca: la Copa, que había sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial, fue robada en diciembre de 1983 y nunca más fue encontrada. Miguel Murilo, el detective a cargo del caso, dio con los dos brasileños que habían perpetrado materialmente el robo, José Luiz Vieira, alias Bigote, y Francisco Rocha, alias Barba. La CBF hizo una réplica que mantiene en su poder. Del original sólo se conserva la base, en poder de la FIFA. La base era de lapislázuli, otra piedra semipreciosa, placas de oro con los nombres de los ganadores se iban agregando a los costados y la FIFA decidió que, si un país la ganaba 3 veces, se quedaría definitivamente con “la Copa”.

Historia de un diseño que conmueve y enamora

A partir de ese momento, la FIFA impulsó un concurso internacional para crear un nuevo símbolo del fútbol global, que culminó en la elección de la obra del escultor italiano Silvio Gazzaniga entre 53 propuestas.La copa actual, que se entrega desde el torneo de 1974 en Alemania, se distingue por su representación de dos figuras humanas estilizadas que sostienen el globo terráqueo, una imagen que, según su creador, evoca la alegría de la victoria y la universalidad del fútbol. “El mundo es una esfera, así que es muy similar a un balón de fútbol”, recordó el orfebre al reflexionar sobre la inspiración detrás de su obra.
Con una altura de 36,8 centímetros y un diámetro de base de 13 centímetros, la copa pesa 6.175 gramos y está hecha de oro macizo de dieciocho quilates. En su base, dos anillos de malaquita verde una piedra semipreciosa con alto contenido de cobre que se presenta, como los paisajes de Catamarca, en “mil distintos tonos de verde” y, en ocasiones, de forma aplanada y ligeramente curva, como el traje o caparazón de la tortuga Manuelita, la de la bellísima canción de la eterna María Elena Walsh, aportan un detalle distintivo, y a lo largo de los años han sido objeto de restauraciones, incluida una renovación del chapado en oro.
CÓMO IDEÓ EL NUEVO DISEÑO
Silvio Gazzaniga nació en Milán el 23 de enero de 1921. Luego de formarse en distintas escuelas de arte decidió dedicarse al diseño de medallas, copas y adornos, siendo director artístico y maestro escultor de la casa Bertoni. Su entusiasmo por participar en el diseño de la nueva copa del mundo en 1971 fue inmediato.

“Diseñé dos jugadores levantando los brazos, mostrando el momento de la alegría y el éxito de la victoria. Esos brazos rodean el mundo, que a la vez simboliza un balón. Todo ello con un movimiento dinámico que expresa la fuerza y la rudeza del fútbol”, explicó sobre su propuesta.
También pensó a su obra como “una manera de recompensar el heroísmo”, aunque aclaró que no se trataba de “un heroísmo sobrehumano”, al tiempo de mencionar que su diseño “no era convencional”.
Cuando el artista completó el boceto para su presentación, sus allegados le hicieron ver que no era simple de interpretar, que no lograba trasmitir su forma de manera clara.
Giorgio Gazzaniga, hijo del artista, refirió que su padre coincidió en que su idea no se entendía bien en papel, por lo que realizó un modelo tridimensional en plastilina y yeso, que mostrara de manera contundente lo que tenía en su imaginación y le permitiera trasmitir la fluidez del diseño.
“El jurado entendió que se trataba de una copa muy fotogénica, fácil de levantar y que luce hermosa cuando la alzan. Papá creó un trofeo universal”, agregó Giorgio.
La convocatoria de la FIFA estipulaba que el ganador no poseería derechos sobre su obra. Así que Gazzaniga nunca se benefició económicamente por las imágenes de la copa. “Pero como compensación recibió muchísimo más trabajo. Se convirtió en el señor de las copas”, señaló su hijo.
ASÍ FUE LA TÉCNICA DE ‘LA CERA PERDIDA’
La copa se materializó con el método de “la cera perdida”, el mismo utilizado en muchas obras de la antigüedad. Se trata de un procedimiento que permite obtener figuras de metal (generalmente bronce y oro) por medio de un molde de cera de abeja, escayola u otro material. Ese primer modelo se rodea con una gruesa capa de material refractario que se solidifica. Una vez endurecido se mete en un horno, que derrite la figura de cera, saliendo esta por unos orificios creados al efecto y en su lugar se inyecta el metal fundido, que adopta la forma exacta del modelo. Para extraer la figura se retira el molde.
Esta forma de trabajar el metal requiere un largo, costoso y complicado proceso con la combinación de diversos oficios: para el proyecto y la coordinación, los escultores; para los primeros pasos, los moldeadores; para el horneado, los fundidores y, para el acabado, los cinceladores y patinadores.
La copa original es de oro macizo, es propiedad de la FIFA y exhibida en contadas ocasiones. Cada cuatro años, la fábrica Bertoni realiza una copia idéntica -fabricada en plata con un baño de oro- que es la que se entrega a la federación ganadora del torneo. El trofeo replicado es pulido en varias fases mecánicas y trabajo manual (cincelado y soldadura), incluso un galvánico baño para un desengrasado ultrasónico que permite conseguir el famoso brillo. El trabajo es manual en el taller para definir detalles como las figuras humanas, el planeta y la base. En algunos casos los espacios son tan pequeños que toca recurrir al cincel y al martillo. Finalmente, la obra es limpiada y secada antes de ensamblarla con la base y darle un último barniz. También, la empresa modela las medallas que se entrega a los campeones.
ALEMANIA Y ARGENTINA, LAS MÁS GANADORAS
Tras la restauración realizada en 2005, la FIFA modificó el protocolo de custodia del trofeo: desde 2006, la copa original solo permanece en manos del equipo campeón durante la ceremonia de premiación y es recuperada inmediatamente por los oficiales del organismo. De modo que los campeones reciben en propiedad una réplica idéntica, práctica que ya se había implementado en ediciones anteriores.
En la base del trofeo están grabados los nombres de las selecciones que han conquistado el Mundial desde 1974. Hasta la fecha, 6 equipos han inscrito su nombre, y la edición de Norteamérica marcará la decimocuarta entrega de este galardón.
Alemania y Argentina se destacan como las selecciones más exitosas de este trofeo, habiéndolo ganado en tres ocasiones: Los germanos lo lograron en 1974 como anfitrión, en 1990 en Italia y en 2014 en Brasil; mientras que la Albiceleste lo consiguió en 1978, como local, en el certamen de México en 1986 y en Qatar 2022.
A diferencia del trofeo Jules Rimet, la actual copa no se concede de forma permanente a ningún país, incluso si lo conquista tres veces, lo que impidió que ambas selecciones se adjudicaran definitivamente el codiciado premio.
Desde su instauración, el trofeo además ha sido levantado por Italia (en 1982 y 2006), Brasil (en 1994 y 2002), Francia (1998 y 2018) y España (2010). La lista de campeones, grabada en la base, es testimonio de la historia reciente del fútbol internacional y del prestigio que representa alzar este símbolo, un privilegio reservado a quienes logran la hazaña de conquistar el torneo más codiciado del deporte. En este sentido, las ausencias de Uruguay (campeón en 1930 y 1950) e Inglaterra (en 1966) se debe a que dichos equipos consiguieron la gloria bajo el legado de la Jules Rimet.
Una repartija bastante concentrada, pero menos que la presidencia de la FIFA que sin contar un par de breves interinatos tuvo en 118 años, desde 1904, sólo 9 presidentes, de solo 5 naciones: el francés Robert Guerin (1904-1906), el inglés Daniel Burley Woolfall (1906-1918), el francés Jules Rimet, el belga Rodolphe Seeldrayers (1954-1856), el inglés Arthur Drewry (1956-1961), el también británico Stanley Rous (1961-1974), el brasileño Joao Havelange (1974-1998), el suizo Joseph Blatter (1998-2015) y el actual, el suizo Gianni Infantino.
Fuente original: El Men
También te puede interesar
¡Remontaron a puro corazón!
Deportes -
Lionel Messi y el récord de Cafú que podría igualar tras clasificar a la final del Mundial 2026 con Argentina
Deportes -
La CURIOSA historia detrás de la foto de Lionel Messi y Lamine Yamal en 2007
Deportes -
¡POR UN BUEN RESULTADO!
Principal -
España vs. Argentina, la FINAL del Mundial 2026: día, hora y canales para ver el partido
Principal -