Asesores clave en la COP28

La principal consultora del mundo sospechada de utilizar su influencia en la cumbre climática para favorecer los intereses de sus clientes petroleros y gasísticos — Investigación de la AFP revela prácticas turbias.

Por: AP Noticias Publicado: 3 min de lectura
Asesores clave en la COP28

La consultora más grande del mundo, McKinsey & Company, podría estar utilizando su posición de asesor en la reunión climática COP28 para impulsar los intereses de sus poderosos clientes en la industria del petróleo y el gas. Estas acusaciones provienen de múltiples fuentes y de documentos filtrados recientemente en poder de la AFP.

Estos documentos sugieren que McKinsey ha propuesto, detrás de puertas cerradas, escenarios energéticos que contradicen claramente los propósitos climáticos que la compañía afirma defender públicamente. Entre estos documentos se encuentra una "propuesta de transición energética" que fue redactada por McKinsey. La propuesta sugiere una reducción en el uso de petróleo en un 50% para 2050, pero también exige billones en nuevas inversiones de petróleo y gas.

Además, esta investigación muestra que la empresa ha estado asmoneando un menor nivel de ambición en la eliminación gradual del petróleo con los altos administradores de la COP28. Contrario a estas acusaciones, McKinsey ha declarado que la "sostenibilidad es una prioridad fundamental". También aseguran que están comprometidos a ayudar a sus clientes a descarbonizar.

Pese a que consultoras rivales trabajan en la búsqueda de soluciones climáticas reales, se sugiere un conflicto de intereses por parte de McKinsey. Informes de fuentes internas de la cumbre revelan que aconsejaban acciones que no se alineaban con los objetivos de la cumbre, favoreciendo más a la perspectiva de compañías petroleras.

El plan de McKinsey permitiría a las empresas de combustibles fósiles continuar excesivamente con la extracción de petróleo y gas, una clara contradicción con el objetivo de neutralidad de carbono para 2050 establecido en el Acuerdo de París. Por otro lado, la consultora sugiere una inversión anual masiva en activos de emisiones altas que, según los expertos, no es coherente con los desafíos climáticos actuales.

De cara al interés público y frente al cambio climático, se espera que las consultoras ayuden a las empresas a prepararse para las ventajas y los riesgos que podría presentar el clima en el futuro. En lugar de ello, surgen indicios de actuaciones centradas en frenar la transición debido a los intereses del sector de los combustibles fósiles.

El caso de McKinsey se ha hecho más controvertido a raíz de una revuelta interna en 2021, cuando más de 1,100 empleados firmaron una carta advirtiendo del riesgo significativo para la compañía si continuaban respaldando a clientes de combustibles fósiles. Aún así, McKinsey afirmó su compromiso de ayudar a sus clientes a alcanzar el objetivo de cero emisiones netas en 2050, a pesar de las repercusiones que podría tener.

Los escándalos del pasado también persiguen a McKinsey. En años recientes, tuvo que pagar cientos de millones de dólares después de ser acusada de promover una epidemia de sobredosis de opioides al asesorar a empresas farmacéuticas. En este contexto actual, una pregunta persiste: ¿Está McKinsey realmente preparada para ayudar a sus clientes a navegar la transición energética, o está trabajando para mantener el statu quo? 

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