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Un hombre condenado por el asesinato de su exnovia fue ejecutado el jueves en el estado de Alabama, Estados Unidos, pese a que la familia de la víctima se oponía a aplicar la pena de muerte.

Joe Nathan James, de 49 años, fue sentenciado a muerte en 1996 por el asesinato de Faith Hall, de 29, en 1994

Según la oficina del fiscal general de Alabama, a las 21:27 (hora local) se reportó la muerte de James mediante una inyección letal.

James había pedido a la Corte Suprema de Estados Unidos que detuviera su ejecución "de acuerdo con los deseos de los familiares de la víctima sobrevivientes".

"Las víctimas y sus familias son los más importante en nuestro sistema judicial y merecen ser escuchadas respecto al castigo de sus victimarios", dijo el abogado de James en una apelación ante el alto tribunal.

Posición de familia de la víctima

Las hijas de Hall, que tenían seis y tres años cuando su madre fue asesinada, dijeron que querían que se le perdonara la vida a James.

"No quiero seguir adelante con esto. No somos Dios", dijo Terryln Hall, de 42 años, a la cadena CBS.

"El ojo por ojo nunca ha sido una buena premisa para la vida", añadió su hermana Toni.

James fue condenado por matar a tiros a Faith Hall después de que ella terminara una corta relación con él.

En un comunicado, el fiscal general de Alabama, Steve Marshall, dijo que "se ha hecho justicia".

"Joe James fue sentenciado a muerte por el atroz acto que cometió hace tres décadas: el asesinato a sangre fría de una joven madre inocente", expresó.

James se convirtió en la octava persona ejecutada en Estados Unidos en lo que va de 2022.

Ganancias de fabricantes de armas 

Los cinco principales fabricantes de armas de Estados Unidos han ganado más de 1 000 millones de dólares en una década con la venta de rifles de asalto, según afirmó una congresista el miércoles al inicio de una audiencia sobre la tenencia de armas.

Los rifles semiautomáticos del tipo AR-15 "son armas extremadamente letales diseñadas para matar a soldados enemigos en el campo de batalla", aseguró Carolyn Maloney, que preside el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes.

"La industria ha inundado nuestros barrios, nuestras escuelas, incluso nuestras iglesias y sinagogas con estas armas mortales y se ha enriquecido haciéndolo", añadió la demócrata.

Maloney también hizo hincapié en los beneficios obtenidos a través de "peligrosas tácticas de marketing" dirigidas a "las inseguridades de los jóvenes".

(Con información de AFP)