El Perú del siglo 21 hasta antes de la pandemia era la vedette de los países de la región, un crecimiento del PBI sostenido, una política monetaria ejemplar, con un auge económico basado principalmente en el precio de los minerales, se redujo la pobreza de manera significativa al 20,2% en el 2019; sin embargo, faltaba algo y lo dijo Michael Porter en su visita al Perú en el 2011, exposición en la que estuve presente y que en resumen dijo: 1) Carece de competitividad a largo plazo; 2) La economía no tiene rumbo definido; 3) El crecimiento del Perú no se ha reflejado en beneficios para mayoría de la población; 4) El Perú ha vivido de una ilusión exportadora (materias primas) y los productos de valor agregado permanecen inmóviles; 5) Se padece un atraso en innovación y tecnología; 6) La inversión extranjera no viene a crear nuevas empresas sino para comprarlas; 7) El país parece un esquizofrénico, por un lado muestra una macroeconomía bien manejada por el BCR y el MEF y por otro lado micro campea la corrupción y la falta de seriedad en los poderes Legislativo y Judicial.

Destacó la falta de infraestructura, la pésima educación, el deficiente sistema de salud, la desigualdad y el alto nivel de informalidad.

Hoy vivimos una crisis económica y social generada por la pandemia, así como por los problemas estructurales que Porter advirtió hace una década, comentarios por lo que fue muy criticado por algunos sectores, (sobre todo una parte del gremio empresarial), situación a la que debemos de sumar la crisis política suscitada por el pase a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de dos candidatos que han polarizado al país, lo que agrega una crisis más a las ya existentes.

La incertidumbre ha provocado un alza en el tipo de cambio del dólar, habiendo llegado a su valor más alto histórico con una tendencia a llegar a los S/ 3.90, lo que se verá reflejado en los precios de los productos importados o con componentes importados afectando los bolsillos de la población ya bastante golpeada por la crisis económica y el desempleo.

La falta de inversión privada que atravesamos hace algún tiempo, se ha visto hace meses paralizada y si a eso le sumamos la ausencia de políticas contra cíclicas por parte de un gobierno despreocupado e indolente, no existe entonces forma de recuperar el empleo en una economía que fue construida en 20 años y destruida en unos meses.

En ese sentido, el tema de los deudores financieros sigue siendo preocupante y hasta la fecha no se dan soluciones claras y concretas a esta crisis; sin embargo, a los deudores de Reactiva 1 y 2 se les va a refinanciar sus deudas en el periodo de plazo y pago ¿y a las personas naturales y pymes? Es necesario e insisto en ello, promulgar el Programa de Reactiva Personas, para aquellos ciudadanos que han perdido sus empleos, vieron reducidos sus ingresos o se encuentran en suspensión perfecta, con un periodo de gracias de por lo menos un año y cuatro de repago. Es una necesidad urgente para solucionar un problema inminente en el corto plazo. De lo contrario la crisis social se tornará inmanejable.

En el mediano y largo plazo debemos recoger las reflexiones de Michael Porter y solucionar los problemas de infraestructura, modernizar el obsoleto sistema de salud, la dependencia de exportación de comodities buscando productos con valor agregado, mejorar sustancialmente la educación, generar estrategias para combatir la desigualdad, lograr que los beneficios económicos se repartan de manera más justa (la pobreza creció 47% en el 2020 ), y principalmente generar un lucha frontal contra la corrupción.

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