Yirko Sivirich es uno de los diseñadores peruanos más reconocidos a nivel nacional e internacional y como muchos emprendedores en el rubro textil la pandemia afectó su negocio y lo obligó a reinventarse. Ahora, nos comparte su experiencia y consejos.

“Empecé a reactivar las ventas online, hicimos preventas para que cuando se permitiera el delivery -que en ese momento no se podía-, poder entregar los pedidos. Ofrecimos regalos y con prendas que tenía empecé a hacer mascarillas. Actualicé mi web, la hice más familiar y que sea mucho más fácil ir a la compra directa.”, nos cuenta.

“Compré una minivan y empezamos a hacer nuestro reparto. No hay lugar a donde no se pueda mandar, de norte a sur, a San Juan de Lurigancho a Chosica, a todos lados. Y a todo el Perú”, refiere el diseñador, que hace poco presentó su colección Rumi en Nueva York.

“Prácticamente empezamos de cero y nos hemos acondicionado a lo que la gente ahora está necesitando haciendo mascarillas, protectores faciales, los cobertores de plástico. También prendas que son como para estar en casa. Hay que trabajar y avanzar. Si nos ponemos a esperar, cómo comemos, cómo le pago a los chicos que trabajan conmigo. Yo soy el que da la cara, pero hay mucha gente que está trabajando detrás”, explica.

El diseñador encontró en las redes sociales a sus mejores aliados para no dejar de producir y vender. "Le hemos metido más fuerza, antes solo teníamos un 20 o 30% que eran ventas por redes sociales. Ahora, después de bastantes meses han sido 100% ventas online y ahora que hemos abierto esta la tienda en Miraflores, estamos a 50 /50% de ventas online y físico", indica.

Asimismo, Yirko Sivirich recalca que tiene los pies bien puestos sobre la tierra, ya que no olvida sus comienzos, incluso antes de pensar en ser diseñador de modas. "Yo empecé como empaquetador de supermercado, vendí muebles en la feria del hogar, vendí celulares puerta por puerta, he sido mozo, cajero, y cada trabajo que he tenido lo he hecho lo mejor que puedo, incluso, cuando alguna vez me tocó limpiar baños lo hacía impecable", relata.

Sivirich señala que cualquier trabajo por más humilde que sea, mientras sea honesto, si lo haces bien, te puede llevar lejos.

"No hay ningún trabajo que se debe menospreciar, el trabajo dignifica. Yo siempre trato de incentivar a mis colaboradores, que siempre tengan un buen sueldo, que descansen, eso importante, porque uno da la cara, pero hay gente atrás y lo importante es que se pongan la camiseta", sentenció.

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