Debes saber que a través de esta práctica los niños aprenden a estar presentes, a prestar atención, a empatizar con los demás y con uno mismo, y a ser amable.

En un mundo como el actual, con una pandemia que no tiene cuándo acabar y con gente que demuestra tener menos empatía hacia el prójimo, nuestro deber como padres es hacer que nuestro hijos aprendan a manejar sus emociones, expresarlas de manera correcta, se pongan en el lugar del otro y desarrollen su creatividad por el bien común.

El ‘mindfulness’ tiene como principal objetivo mejorar algunas capacidades infantiles desde edades tempranas, como la empatía, la calma y la gestión de las emociones. El propósito de esta disciplina es que los niños sean más hábiles a la hora de desenvolverse en su entorno.

Asimismo, el ‘mindfulness’ inicia a los niños en la meditación haciendo que aprendan a conectar con ellos mismos.

Entre otros beneficios de esta disciplina, destaca la capacidad para focalizar mejor la atención hacia determinados estímulos, una mayor capacidad de concentración y aprender a gestionar las emociones.

Toma nota:

Con el ‘mindfulness’ se puede fomentar la empatía hacia los demás y hacia uno mismo. Asimismo, aprender a estar en silencio.

Esta disciplina ya se enseña en escuelas

El ‘mindfulness’ ha demostrado tener resultados beneficiosos en los pequeños, es por eso que ya se incluye dentro de la currícula escolar de muchos países como Reino Unido, Canadá, Holanda, Estados Unidos o Australia.

La intención es aprovechar la edad en la que el cerebro del niño es mucho más receptivo.

Según los especialistas en el tema, el ‘mindfulness’ se debe empezar a inculcar a los niños a partir de los 3 años de edad. Se trata de una edad idónea para lograr que el niño obtenga los máximos resultados.

“La intención es aprovechar la edad en la que el cerebro del niño es mucho más receptivo a dichas prácticas”, señala el portal lamenteesmaravillosa.com

¿Cómo empezamos con el ‘mindfulness’ en casa?

Esta disciplina que es apta para toda la familia. Aquí te damos algunos ejercicios que pueden realizar.

Para potenciar la atención del niño: se le debe decir que adopte una postura de “poder”, como si fuera un superhéroe con los ojos bien cerrados. En silencio, deberá escuchar todo sonido que le envuelve durante cinco minutos. Conseguirá, así, estar atento y relajado a la vez.

Para aprender a relajarse: el niño debe imaginar que es una rana y adoptar su postura, deberá concentrarse únicamente en respirar y en ver cómo aumenta y disminuye su panza. Así se conseguirá que esté atento y centrado en respirar… Hay muchos más ejercicios que puedes encontrar en internet.

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