La historia de dos pacientes con coronavirus que lucharon por vivir para no dejar a sus hijos ha conmovido a millones de personas en Argentina. Ambos estuvieron en coma por un mes a causa del virus y hoy llevan recuperándose de las profundas secuelas que dejó la letal enfermedad. Te compartimos sus testimonios de vida.

El primer caso es del argentino Raúl Almirón, de 45 años, quien relató que todo el tiempo que estuvo en coma a causa de la letal enfermedad solo pensaba en sus hijos, por lo que su motor para vencer a la enfermedad y salir de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital El Cruce Néstor Kirchner fue su familia.

PUEDES VER: Hombre de 29 años tuvo COVID-19 y en 23 días perdió 20 kilos: "Me decían que me iban a entubar"

“No quería dejar a mis hijos (...) Vi a muchos morir, vi a hijos despidiéndose de sus padres a través de un cristal; yo no quería que mis hijos pasaran por eso”, precisó Almirón, quien se quedó a cargo de sus siete hijos, de entre 5 y 23 años, tras divorciarse de su esposa.  

Almirón fue hospitalizado el 1 de mayo del año pasado y ese mismo día entró en coma. Su situación era crítica porque era hipertenso y obseso, enfermedades que agravan la situación de la COVID-19.

PUEDES VER: Joven se enfermó de coronavirus y sus abuelos la visitan para dejarle víveres en la puerta

Pese a lo difícil que significaba vencer al coronavirus, enfermedad que ha cobrado la vida de más de 3 millones de personas en el mundo, el argentino jamás dejó de pedir a Dios por él y sus hijos pidiéndole “una oportunidad más”.

 Y así fue, Raúl venció el coronavirus. Pero tuvo un impactante efecto en su cuerpo, pues cuando entró a UTI pesaba 115 kilos y salió con 51 kilos menos.

Asimismo, las secuelas del coronavirus lo dejaron con un hombro inmovilizado y poca fuerza. Actualmente, continúa llevando terapias de recuperación. “Mis hijos me tienen que bañar, que cambiar”, reveló.

Por otro lado, esta el caso de Raúl Gutiérrez, de 37 años, quien al igual que Almirón luchó por salir del coma para estar juntos a dos hijas. El hombre, dueño de un gimnasio en Buenos Aires, se encontraba entrenando para una competencia de fisiculturismo cuando empezó con fiebre, uno de los síntomas de la COVID-19, tras asistir a una reunión familiar.

El hombre fue internado en el mismo hospital que Almirón y le colocaron un tubo en la tráquea que conectara sus pulmones a un respirador artificial. “Tenía un miedo terrible porque no sabía si iba a despertar. Le escribí a mi padre, a mis hijas y a mi novia. Yo nunca había ido al médico antes, nunca me dolió nada”, afirmó antes de caer en un coma durante un mes.

Cuando despertó del coma, indicó que: “Pensaba que me habían abandonado, a mi alrededor entraban y salían enfermeros y médicos nerviosos con barbijos, trajes, lentes, máscaras. No podía mover los brazos ni las piernas, tampoco podía hablar por la traqueotomía”, reveló.

No obstante, logró recuperarse del coronavirus, pero le han quedado algunas secuelas de la enfermedad como: falta de fuerza en los pies, de flexibilidad en las rodillas y un fuerte impacto psicológico, de las cuales aún continúa recuperándose. “Tengo miedo de volver a pasar lo que pasé”, indicó.