Pasaron grandes momentos, dentro y fuera de la cancha, que le impiden asimilar su partida. Roberto Palacios, ídolo de Sporting Cristal, se mostró muy apenado con el fallecimiento del ex golero Miguel Miranda, al que consideró una gran persona y extraordinario deportista.

—¿Cómo te sientes luego de conocer esta terrible noticia?

—Hasta ahora no lo puedo creer porque hasta unas semanas atrás estaba conversando con Miguel. Esto también nos tiene que hacer reflexionar que nadie tiene la vida comprada y por eso debemos disfrutar el momento.

—¿Cómo era como persona y como futbolista?

—Como persona era un tipazo, correcto, muy bromista, leal y sincero. Cuando empezaba a jugar, él me protegió y me cuidó de los adversarios. Cuando me metían una patada, siempre sacaba cara por mí. Eso jamás lo voy a olvidar.

—¿Cuándo llegaste a Cristal él ya estaba ahí?

—Sí, lo veía entrenar como tercer arquero. Después en 1991, cuando fui parte del club, Miguel ya estaba atajando en primera.

—¿Recuerdas lo primero que conversaron?

—No, pero me trató bien y me jalaba en su carro hasta Santa Cruz. De ahí a Chorrillos ya se me hacía más cerca.

—¿Era una persona muy humilde?

—Claro, a veces los jugadores cambian mucho con la fama, pero Miguel nunca perdió la sencillez y la humildad.

—Una vez me contó que nació para ganarle a Chile. ¿Es así?

—Nació para hacerle siempre la fiesta a Chile. El hombre se convertía en Superman y era difícil que los chilenos le hagan goles. Se motivaba mucho ante Chile y así lo queríamos ver siempre.

—¿Qué fue lo que más te sorprendió de Miguel?

—Que entrenaba mucho. De los entrenamientos siempre salía cochinazo y le encantaba retar al resto.

—¿Te retó alguna vez?

—Siempre. Después de los entrenamientos me llamaba para practicar. No era como esos arqueros que se quieren ir rápido o que ponen excusas. Jamás voy a olvidar eso.

—Tú que has jugado en México. ¿Es meritoria la campaña de Aquino, Yotún y Reynoso?

—Claro, que ellos estén en los primeros lugares en México es para aplaudir porque es un mercado difícil. Si no estás a la altura, te dicen chau. Allá son muy nacionalistas, eso debemos aprender acá.

—¿Tú lo viviste en carne propia?

—Sí, la primera vez que fui se me complicó porque con 24 años extrañaba a mi familia, no estaba preparado y empezaba de cero, pero cuando fui a Brasil encontré un grupo humano que me ayudó y desde ahí tuve 7 años importantes en México.

—¿El momento de Juan Reynoso te sorprende?

—Juan tiene una buena escuela. Cuando me dirigió en Cristal se le notaba mucha capacidad, pero le faltaba quemar etapas y creo que con los años lo ha logrado. Está más maduro y no descarto que pueda dirigir la selección peruana.

—¿Es el modelo a seguir como técnico?

—Sí, pero acá viene un empresario o un técnico y te muestra un planteamiento espectacular, pero en el campo su equipo no sabe a lo que juega.

—¿Es duro pelear contra esa situación?

—Yo quiero demostrar mi trabajo en el campo. El plan de trabajo lo puedes comprar en Azángaro y presentarlo, pero lo difícil es volcarlo al día a día. No tengo nada contra los técnicos extranjeros, pero si llegan es para ayudar a crecer a nuestros jugadores.

—¿Te explicas cómo un ex jugador como tú no pueda tener equipo?

—Lamentablemente, conversé con muchos directivos, pero si hay entrenadores que se tiran al piso no puedo hacer más. No tengo que dar nombres porque ellos ya saben a quién me refiero.