El secretario del Interior de EE.UU., Alejandro N. Mayorkas, ordenó este sábado a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) participar en los esfuerzos del Gobierno para atender a los niños inmigrantes no acompañados.

Según un comunicado del Departamento de Seguridad Nacional, la agencia se ocupará de "recibir, albergar y trasladar de manera segura" a los menores durante los próximos 90 días. Colaborará con el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) "para analizar todas las opciones disponibles para expandir rápidamente la capacidad física para el alojamiento adecuado".

"Una instalación de la Patrulla Fronteriza no es lugar para un niño. Estamos trabajando en asociación con el HHS para abordar las necesidades de los niños no acompañados", señaló Mayorkas. Al mismo tiempo, el secretario advirtió que a las personas detenidas se les niega todavía la entrada a EE.UU. y serán devueltas a México. Afirmó que la llegada "a través de canales irregulares" se hace aún menos segura por la pandemia de coronavirus.

Por ley, las autoridades federales están obligadas a trasladar a los niños no acompañados a refugios administrados por el HHS, donde se les retiene hasta que son reunidos con un familiar o tutor. Factores como la pandemia y la sobresaturación del sistema, han contribuido a alargar las detenciones en la zona fronteriza.

Sin embargo, según datos consultados por la cadena CBS el 8 de marzo, los albergues para niños migrantes estaban cerca de alcanzar su "capacidad máxima". El número de migrantes menores de edad no acompañados detenidos por la Patrulla Fronteriza de EE.UU. se ha triplicado en las últimas dos semanas. En febrero se registraron 7.000 detenciones de adolescentes y niños que viajan sin sus familias. Tan solo en un día, a principios de marzo, llegaron 440 menores no acompañados, lo que representa una cifra récord.

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