Breno Rodrigo Naranjo Guerrini, delantero nacional de 25 años, nuevo refuerzo de Municipal, se define como una persona muy hogareña y lo disfruta con su fiel amigo Rocco, un perro rottweiler.

El 2019 estuvo en la plantilla de Cienciano que logró el ascenso y hoy está en las filas de Deportivo Municipal con el que espera ser protagonista.

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Se le dio el sorteo de la Liga 1, Municipal está en el Grupo B llamado de la “muerte”, ¿cómo lo ves?

¿De la muerte?, los dos grupos son parejos.

¿Cuáles son las expectativas?

Esperamos empezar con pie derecho. Vamos a pelear por llegar a torneos internacionales, no la permanencia.

¿Qué tal la pretemporada?

Todos hemos entrenado fuerte y parejo, llegamos bien para el inicio del torneo. Todo ha sido excelente con el preparador físico, técnico, asistentes, médicos y los compañeros.

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¿Cómo es Franco Navarro?

Muy serio a la hora de trabajar, pero es un entrenador que le gusta conversar, te aconseja más, más aún que fue delantero.

¿Llegar a la selección es un sueño?

Uno siempre trabaja pensando en ello. Otro de mis objetivos es salir al exterior y uno de mis puntos a favor es que tengo pasaporte comunitario. Mi abuelo es italiano.

¿Cómo fueron tus inicios?

De chiquillo la pasé entre Deportivo La Punta y Cantolao. En la Copa Confederación jugué en Boys, Esther Grande de Bentín, Sporting Cristal y siempre jugando de “9”.

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¿Qué recuerdas de esa etapa?

Con Cantolao jugué un torneo en Argentina, Copa de la Amistad. Con Boys a los 15 años ya entrenaba con la reserva, con Bentín campeonamos cuando tenía 16 y con Cristal en la categoría 96 tuve la ocasión de viajar a España.

Jugaste con Beto da Silva en Cristal, ¿crees que ahora son muy duros con él?

Era un buen tipo con todos e íbamos bien en la ofensiva. De lo otro, uno no está libre de lesiones. Ahora que está en Vallejo espero que no se siga lesionando y pueda demostrar un poco más de su fútbol que le conocemos.

El 2019 ascendiste con Cienciano, ¿te costó adaptarte a la altura?

El primer día que llegué a Cienciano hicimos fútbol, Grioni me preguntó si podía jugar, dije que sí. En los dos primeros piques casi me muero. A los dos días llegó Romagnoli e hicimos un trabajo de adaptación y a las dos semanas ya estábamos jugando y súper adaptados.

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¿Qué técnico marcó tu carrera?

No uno, estoy agradecido a todos los técnicos que he pasado.

Alumno terrible

¿Qué tal eras en el colegio?

Estuve en 11 colegios, era un desastre. Me sacaban de todos lados, era problemático, malcriado y jodido, pero poco a poco fui aprendiendo. El fútbol me enseñó a ser más disciplinado.

¿Preferías más la pelota que los libros?

Le daba más importancia al fútbol. Hacía una travesura y el profesor quería que me quedara media hora más, me iba y si alguien se paraba en la puerta, lo empujaba. Para mí lo más importante era llegar a mis entrenamientos a tiempo. Recuerdo cuando entrenaba en la reserva del Boys 7:00 am y llegaba al colegio como a las 11:00 am y salía tres o cuatro horas después.

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¿Eres una persona hogareña?

Vivo en casa con un perro rottweiler, Rocco que me distrae bastante, lo tengo que sacar dos o tres veces al día a pasear. Es mi gran compañero.

¿Te gusta la lectura?

Libros de deporte y nutrición.

¿Piensas estudiar alguna carrera?

Nutrición, he leído bastante y en algún momento me gustaría llevarlo como profesión, puedo aprovechar ahora que todo es online. Sé llevar lo que es la nutrición, cuando subo unos kilos, lo bajo en cuatro o cinco días.

¿Y cómo has llevado la pandemia?

Me permitió estar más con mi familia, pero igual momentos duros complicados, muchas personas han sufrido más que los futbolistas. El fútbol cambió mucho, con la cuarentena, pero debemos agradecer que el fútbol sigue. Vamos a tratar de alegrar a esa gente que la pasa mal. En esos 90 minutos que te pones a ver a tu equipo te distraes y es como si estuvieras en una burbuja.