La acumulación de grasa en las arterias a los 50 años ralentiza el metabolismo cerebral y aumenta el riesgo de demencia. Esto es lo que revela un estudio hispanoamericano que destaca la importancia de la prevención.

Prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares a los 50 años podría retrasar o incluso prevenir el daño cerebral que puede conducir a la demencia años más tarde, según un estudio publicado en el Journal of the American College of Cardiology

De hecho, los investigadores encontraron que un alto riesgo cardiovascular alrededor de los 50 años se asoció con el hipermetabolismo cerebral, un área que se ve afectada principalmente en la enfermedad de Alzheimer.

La aterosclerosis, que se refiere a la acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias dentro y fuera de las paredes de las arterias, es la principal causa de la gran mayoría de las enfermedades cardiovasculares y la principal causa de muerte en el mundo. La demencia afecta actualmente a más de 50 millones de personas en todo el mundo.

La aterosclerosis aumenta el riesgo de demencia: La presencia de aterosclerosis se ha relacionado con el deterioro cognitivo en las etapas posteriores de la enfermedad, pero se sabe poco sobre su influencia mutua, especialmente porque “ambos pueden ser asintomáticos durante largos períodos en las primeras etapas de la vida”, informan los investigadores.

Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron imágenes de tomografía por emisión de depósito (PET) de 18F-fluorodesoxiglucosa (FDG) de 547 personas. Su objetivo fue determinar la asociación entre el metabolismo cerebral, la aterosclerosis subclínica y los factores de riesgo cardiovascular en adultos asintomáticos de 50 años.

Según los científicos, estos resultados destacan la necesidad de reducir los factores de riesgo cardiovascular lo antes posible para disminuir el riesgo de disfunción cognitiva en una edad avanzada.