Pasan los años y nuestro cuerpo va cambiando, ya no realiza sus funciones como años atrás, y los requerimientos nutricionales son diferentes. Aquí te lo explicamos.

Lo primero es optimizar la dieta para ganar calidad de vida. Asimismo, asegurar el equilibrio energético sigue siendo clave para satisfacer las necesidades nutricionales del adulto mayor.

Durante la vejez es fundamental aportar una buena cantidad de proteínas de alto valor biológico. Su consumo adecuado consigue reducir el riesgo de desarrollar sarcopenia (pérdida de masa y fuerza muscular).

Los ácidos grasos omega 3 consiguen frenar la inflamación y ayudan a mantener la homeostasis (capacidad del organismo para mantenerse estable frente a los cambios) en el medio interno.

Debido a que la actividad física disminuye, es importante aumentar el consumo de fibra (soluble e insoluble) para evitar problemas como el estreñimiento.

En la vejez conviene aumentar la ingesta de vitaminas sobre todo C y D, así como aumentar el aporte de minerales como zinc y hierro.

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