María Antonia es una mujer indígena de 120 años, natural de Veracruz. A pesar de ser una de las personas más longevas de México y del mundo, sorprendió a los medios mexicanos tras movilizarse por sí misma para recibir la vacuna contra el coronavirus.

Doña María nació el 13 de junio de 1900 y la comunidad del municipio de Platón Sánchez, en Veracruz, la bautizó como “la abuelita de Amoxoyahuatl”.

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Es una persona amable, fuerte y cariñosa, y aunque habla el náhuatl, entiende el español. Le sobreviven tres de sus siete hijos, tiene 44 nietos y 130 bisnietos.

Doña María aún conserva algunos de sus recuerdos: el día de su matrimonio, la construcción de la primera escuela cerca de su casa y la Revolución Mexicana. También recuerda la epidemia que mató a sus padres y la hambruna que pasó en su niñez.

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Ahora que recibí la vacuna estoy contenta, pero yo siempre estoy de buen humor. Me siento fuerte”, indicó la adulta mayor en náhuatl, lengua indígena que han aprendido sus hijos y la mayoría de los nietos para comunicarse con ella.

De acuerdo al medio Milenio, doña María quedó huérfana y enviudó a edad temprana. Trabajó en el campo y también elaboraba artesanías. Una de sus hijas tenía tres meses cuando murió su esposo, y esa hija también ya falleció. Sin embargo, pese a las tragedias conserva su buen ánimo.

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“Ella come muy sano, nada de chatarra ni refrescos”, indicó uno de sus nietos al responder cuál es el secreto de doña María para llegar a esa edad.

Me siento muy bien, lo único que me duele un poco es donde me pusieron la vacuna, pero estoy tranquila. Muchas gracias por venir a visitarme”, indicó doña María al despedirse.