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Historia del estafador más buscado por la Interpol y que engañó a miles de peruanos

Han pasado cerca de 28 años, casi tres décadas, en que miles de peruanos confiaron en una agencia de ahorros llamada CLAE, empresa que una vez prometió salvaguardar el mayor tesoro de una persona: los ahorros de toda su vida. Sin embargo, el dinero de muchos se fue como el agua que corre en un río.

Carlos Manrique utilizó la estafa piramidal CLAE para dejar sin ahorros a miles de ciudadanos

Era 1978, el año en que se decide fundar esta institución a cargo de Carlos Manrique, un hombre que se ganó la vida siendo profesor de matemáticas y literatura, egresado de la Escuela Normal de La Cantuta, donde estudió la carrera de maestro. De personalidad tímida, pero con una gran visión para los negocios.

En sus inicios, el Centro Latinoamericano de Asesoramiento Empresarial (CLAE), se convirtió en una agencia que ofrecía asesoría en administración de empresas, pero el giro del rubro cambió en 1980. Su visión y misión de Manrique lo llevaron a decidirse por más. Sin miedo al éxito, tomó la determinación de emprender por una casa de ahorros en donde la promesa para captar a sus “fieles” era otorgar “altos retornos de dinero”, incluso, ofrecía un interés de 100% por los ahorros.

Siendo paciente y sigiloso como buen “empresario”, Carlos Manrique, gozó de la gloria de CLAE entre 1989 y 1992, cuando los peruanos venían de un gran remezón en la economía tras el primer gobierno de Alan García y la entrada de Alberto Fujimori al sillón presidencial. Era el escenario perfecto, pues muchas personas al sentir tanta inestabilidad decidieron apostar por la compañía que ofrecía altos intereses, a comparación de un banco, cuya rentabilidad era minúscula.

Durante esos años y ante la incertidumbre de muchos peruanos, CLAE empezó a recibir depósitos por muchos peruanos. Según las investigaciones, anualmente llegó a captar más de US$ 200 millones.

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EL NEGOCIO PERFECTO

Una de las claves que al inicio tuvo CLAE, era de mantener contentos a sus aportantes, por ende, los claeístas -como era llamado este grupo- recibían puntualmente sus intereses mediante letras o pagarés, un golazo para muchos, ya que lo único que tenían que hacer era depositar y esperar las ganancias. Esto hizo que rápidamente muchos se pasaran la voz y aumentase su popularidad como un sistema óptimo, logrando captar que miles de personas que le confiaron sus ahorros a ojos cerrados.

Según economistas, en su mejor momento, CLAE llegó a tener más de 200 mil ahorristas manejando más de 200 millones de dólares anuales, dinero que, en algún momento, significó el 40% de la liquidez bancaria del Perú.

 

CAÍDA DE NAIPES

El problema de este mecanismo, inicia cuando las personas que lideran y son la base de este negocio ya no reclutan a más afiliados, y el dinero deja de entrar. Así, los ahorristas ya no reciben el interés prometido y, de un momento a otro, se cerró el caño.

A pesar que el dinero de los ahorristas, entre otros instrumentos que era invertido en la Bolsa de Valores de Lima, ya no era suficiente para costear los intereses altísimos ofrecidos a los depositantes, es allí donde comenzó el declive.

Protestas, marchas, personas que dormían en las afueras de las agencias, familias que venían del interior del país, reclamaban lo que era suyo, lo que les pertenecía. Exigían su dinero.

Ante las diversas denuncias de que CLAE ya no estaba cumpliendo con lo establecido, la Superintendencia de Bancos y Seguros (SBS) ingresa a investigar este tema, y en 1992 acusan a esta casa de ahorros por sus malos manejos. Fue intervenida en abril de 1993.

 

¿QUÉ DIJO EL RESPONSABLE DE CLAE?

Carlos Manrique, antes, durante y después de estos acontecimientos, siguió firme en declarar que fue el gobierno de turno (Alberto Fujimori) quien se trajo abajo esta casa de ahorros, ya que en ese tiempo, ningún banco podría alcanzar lo que CLAE ofrecía. Ninguna entidad bancaria podía ofrecer la rentabilidad de esta institución y como los peruanos depositaban más en esta casa de ahorros, hubo un complot en su contra. Se cerró en esa teoría.

Nosotros entendemos que efectivamente hay grupos a los que no les agrada que CLAE con hombres del pueblo, como dijo una vez el señor presidente, chinitos y cholitos estén ahora en un banco o hayan avanzado”, explicó.

“Hubo un escenario de pánico, era lógico que el gobierno estaba asustado por lo que hacíamos y los banqueros se sintieron amenazados porque no podían competir con nosotros. Tras los anuncios, la gente corrió desesperada a sacar su dinero, dejando sin liquidez a la empresa”, agregó.

El Gobierno intervino la compañía y ordenó su disolución el 16 de mayo de 1994. Solo se logró recuperar alrededor de US$ 36 millones. En 1994, después de aquel fraude, Manrique pasó a la clandestinidad, se fue del país y se convirtió en el peruano “más buscado” por la Interpol. Fue detenido saliendo de un banco en el acomodado barrio de Brickell, en Miami, en noviembre de 1994, tras una operación policial llamada “Caribe”.

En 1995 fue extraditado a Perú. Cumplió parte de una pena de ocho años de prisión por estafa y delitos financieros. Salió libre en 2001. Sin embargo, volvió a la cárcel en 2008 y en 2011, otra vez acusado de estafa, aunque por periodos más cortos.

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