Rusia e Irán participaron en campañas multifacéticas de influencia encubierta destinadas a influir en el resultado de las elecciones presidenciales de 2020, según una evaluación desclasificada publicada el martes por funcionarios de inteligencia de Estados Unidos.

Si bien no se encontró evidencia de que los actores extranjeros intentaran alterar los aspectos “técnicos” del proceso de votación, como los archivos de registro de votantes o el recuento de votos.