Alejandra Naftal*
Desde Buenos Aires, especial para Diario Uno

 

Dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, el Museo Sitio de Memoria ESMA de Argentina prepara el expediente para su postulación a la Lista del Patrimonio Mundial de UNESCO. Su incorporación daría visibilidad internacional a los crímenes de lesa humanidad cometidos por la última dictadura cívico militar y al proceso de justicia ejemplar logrado por la lucha de los organismos de Derechos Humanos en ese país.

Durante la última dictadura cívico-militar argentina (entre 1976 y 1983) existieron más de 600 lugares de detención ilegal. Uno de ellos fue la ESMA -siglas para Escuela de Mecánica de la Armada-, donde estuvieron detenidos desaparecidos cerca de 5 mil hombres y mujeres.

En ese lugar que sirvió como Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio hoy funciona el Museo Sitio de Memoria ESMA, que acaba de cumplir su sexto aniversario como monumento histórico nacional que evidencia el terrorismo de Estado. Siempre decimos que en este lugar se produjo un crimen contra la humanidad.

La Armada planificó secuestros y llevó a cabo asesinatos de manera sistemática, mantuvo a los prisioneros encapuchados y engrillados, los torturó y los desapareció.

También nacieron en cautiverio niñas y niños que fueron separados de sus madres, muchos de los cuales fueron apropiados ilegalmente o robados. Muchos de ellas y ellos son los desaparecidos vivos que aún seguimos buscando.

Para dar visibilidad internacional a esos crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura y al proceso de justicia ejemplar logrado gracias a la lucha encabezada por los organismos de Derechos Humanos es que, desde el nacimiento mismo del Museo, impulsamos la candidatura del mismo a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Se trata de un programa que tiene como propósito identificar y preservar los bienes patrimoniales que tienen valor universal excepcional y salvaguardarlos de cualquier tipo de intenciones de derribarlos, desprotegerlos o cambiarlos. Algo importante porque si bien en la Argentina son mínimos los sectores negacionistas, estas batallas nunca están ganadas. La historia tiene siempre heridas abiertas.

El camino de la postulación es largo y complejo. El 9 de diciembre de 2015 el Estado argentino presentó ante la UNESCO el pedido para que la institución integrara la lista tentativa del programa. Un año más tarde la propuesta fue aceptada y desde entonces comenzó el trabajo en torno al expediente para presentar en la candidatura.

El objetivo del equipo de trabajo interdisciplinario es presentarlo completo en septiembre de este año. Por lo pronto, ya fue aprobado por el Comité Argentino de Patrimonio Mundial, conformado por los ministerios de Cultura, Educación, Medio Ambiente, Deporte y Turismo y Relaciones Exteriores de nuestro país.

Impulsamos la candidatura entendiendo que el hoy Museo es, además del sitio de conciencia más representativo del delito complejo de desaparición forzada de personas, un testimonio único y excepcional de la coexistencia de las instituciones del Estado con la represión clandestina y una representación del valor universal de la oposición pacífica al terrorismo de Estado y de la capacidad de persuasión del espíritu humano. También una expresión de lo que significó el Plan Cóndor para los países de la región, golpeados por similares y tremendas experiencias represivas.

Tenemos por delante el gran desafío de lograr el apoyo de distintos sectores, tanto nacionales como internacionales, con el objetivo de generar diálogos y reflexiones que aporten al logro de este candidatura que nos atraviesa en todas las dimensiones como Estado y sociedad.

Lo haremos con la convicción de que el proceso en sí ya es un logro, y siempre con la idea de seguir construyendo más Memoria, más Verdad y más Justicia, pilares fundamentales en nuestra Democracia. Memoria Argentina para el mundo – Patrimonio del Nunca Más.

 

*Directora ejecutiva del Museo Sitio de Memoria ESMA de Argentina y responsable del plan de trabajo para la candidatura ante Unesco.