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Inolvidables Inti y Bryan

La tarde del sábado 14 de noviembre del 2020, Inti Sotelo Camargo (24) y Bryan Pintado Sánchez (22), sin saberlo caminaban por las calles de Lima hacia sus últimos momentos. No se conocían, pero eran movidos por los mismos sentimientos. Ambos venían de familias modestas. Inti, estudiaba turismo y era un apasionado de la historia del Perú antiguo. Bryan seguía derecho en la universidad César Valle, «para hacer justicia» decía.

Como miles de jóvenes ese día marchaban en protesta contra la ilegítima asunción de la presidencia de la República por Manuel Merino. Tampoco querían a Martín Vizcarra, y solo los animaba demostrar el hartazgo de los ciudadanos defraudados por tantos políticos corruptos y alejados de las necesidades de los ciudadanos reales, como ellos.

Cada uno había salido de su casa, sin decir dónde iba. Temían no ser entendidos. En cambio, a medida que se acercaban a la avenida La Colmena encontraban que había miles de Intis y Bryans. Cada vez eran más y sus voces más fuertes. Pasaron la avenida Tacna y los policías los acompañaron con un desgano que parecía evidenciar que ellos también los apoyaban.

Líder en su aula universitaria uno y en su barrio el otro, Inti y Bryan alentaron ganar el Parque Universitario para llegar hasta el Congreso y gritar en la cara de los impresentables que el pueblo los repudiaba. Incluso, creyeron que podrían tocar las rejas de Palacio para hacer sentir su desacuerdo. Lo que no contaban es que el poder había preparado una celada a cargo de un destacamento especial, comandado directamente por el ministro del interior Gastón Rodríguez, que los aguardaba en la avenida Abancay para dispararles.

Aun sintiendo pasar los perdigones sobre sus cabezas, apretaron contra la barrera, hasta que sus cuerpos fueron atravesados por ráfagas de armas de fuego. Sus compañeros los arrastraron hasta el parque, pero ya eran tarde. A las pocas horas, después de muertos ganaron la pelea y el gobernante ilegítimo tuvo que dejar el poder.

Después, los quisieron volver a matar. «Inti y Bryan eran delincuentes», tituló la prensa basura. Peor aún, la presidenta del Congreso, María del Carmen Alva, ha cumplido 100 días protegiendo a los autores intelectuales de los dos asesinatos al no acusarlos constitucionalmente. «Es una exageración», ha dicho. Y no se equivoca en eso, así son los héroes, exagerados en entregar sus vidas por la de los demás.

También nosotros seremos exagerados, ¡nunca los olvidaremos!

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