EDUARDO GONZALEZ VIAÑA

 

En política, el Perú es un país para Ripley, la encuesta de los asuntos increíbles.

Hace casi cien años, a imitación de Italia y Alemania, se fundó aquí un partido fascista llamado la Unión Revolucionaria cuyos seguidores usaban camisas negras y reverenciaban a la raza aria, pero eran generalmente mestizos y acusadamente morenos.

El “fuhrer” peruano tampoco era precisamente un gringo. Era, más bien, zambito y provenía de clases muy bajas, pero estaba dispuesto a defender a los más ricos cuya fortuna estaba supuestamente en peligro por las ideas izquierdistas de Haya de la Torre.

Feroz el zambito. Hizo fusilar a ocho marineros apristas, pero antes de matarlos los obligó a cavar su propia tumba

La otra matanza fue mayor. Cuando Trujillo se levantó contra su gobierno nefasto, Sánchez Cerro ordenó que la ciudad fuera bombardeada por la aviación mientras el Ejército y la Marina cumplían sus roles. Seis mil trujillanos fueron fusilados.

En otro siglo y en el año 2021, aparece un ciudadano —Rafael López Aliaga— que se precia de ser muy rico, casto y católico fundamentalista, y embiste en primer lugar, contra las mujeres y luego contra la fiscalía, sin cuya valentía no habríamos dado un paso en la lucha contra la corrupción.

Para el señor López, los enemigos son muchos y muy diferentes: desde la dama postrada que ha solicitado permiso para morir en paz contra quien profiere una burla cruel, siguiendo por los derechos de las mujeres hasta los llamados caviares que supuestamente están en el poder y lo utilizan para “destrozar iglesias, las fuerzas armadas y el sector privado” y, por fin, está contra la “educación de género” que él promete “exterminar”.

Como vicepresidente, lleva a la pastora Milagros Aguayo, una enfermera a la que López llama doctora en ciencias de la salud. Ella sostiene que la mujer violada tiene culpa de la violación. Y además cree que la mujer que estudia y trabaja es una presunta terrorista.

Dice: “Me comparan con Trump, pero yo soy Rafael López Aliaga…Mi pensamiento lo he ido cultivando.”

O sea, es un trumpista cultivado. Para él, sus competidores de derecha no son suficientemente de ese signo y, por el contrario, es extremista la candidata de Juntos por el Perú, Verónika Mendoza.

Según su prensa afín, es arrollador en los sectores pobres, o sea que estaríamos repitiendo el plato de los fascistas morenos de 1932.

En el Perú las mayorías ejercen sus derechos sexuales y el señor López hace propaganda de su castidad. O sea que los pobres hijos de Adán y Eva estaríamos votando por un ángel asexuado.

Después de doscientos años en el Perú hay libertad de culto. O sea que quienes la ejercemos estaríamos votando por un fundamentalista o un Talibán que perseguirá a los ateos, a los agnósticos, a los ecuménicos y a quienes no profesan la misma religión que él.

En el Perú el 2021, la pandemia, el neoliberalismo y la corrupción nos han colocado entre las poblaciones más miserables del mundo. O sea que, los más pobres del Perú estarían votando por un señor cuyo principal argumento es ser millonario.

¡Cosas de Ripley!