De acuerdo a cifras de EsSalud, en el Perú hay 7 mil personas en la lista de espera por un trasplante de órganos. Esta demanda es muy difícil de cumplir en una nación en la que apenas dos de cada millón de habitantes está registrado como donante de órganos. Las posibilidades se reducen todavía más en medio de una pandemia, en la que el sistema de salud del país prácticamente ha colapsado debido al rápido avance del coronavirus.

“Las listas de donación continúan igual a etapas anteriores al coronavirus. Sin embargo, ahora todos los protocolos están agregando la prueba molecular de detección del virus a los donantes. Esta pandemia definitivamente ha cambiado las cosas en la oferta, pero no en la demanda de donantes. La situación continúa siendo crítica”, advierte el Dr. Julio Valdivia, director de la carrera de Bioingeniería de UTEC.

Debido a ello, el personal médico debe tener mayores cuidados para detectar el virus en un potencial donante y también evaluar el riesgo y beneficio en el paciente a recibir el órgano, ya que este estará inmunosuprimido -como parte del proceso normal para recibir un órgano- e introducir una infección a su organismo podría ser mortal.

TECNOLOGÍA Y MEDICINA SE UNEN

Afortunadamente, hoy existe una tecnología capaz de aliviar esta situación: la impresión de tejidos. El Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, que se conmemora cada 27 de febrero, es una ocasión ideal para recalcar cómo la tecnología se puede aplicar a las ciencias de la salud para resolver problemas tan complejos como este en un futuro cercano.

Si bien la impresión de órganos aún está lejos de poder ser utilizada como una respuesta a la demanda mundial de donantes, órganos impresos como riñones e hígados ya son utilizados para pruebas toxicológicas de fármacos o para analizar determinadas funciones específicas de mejor manera que en un modelo animal de investigación.

“En cambio, la impresión de tejidos menos complejos como córneas, tráqueas, piel, cartílago o hueso sí es una gran estrategia -que ha obtenido una respuesta positiva- que ya se está usando en varias partes del mundo. Todavía es costosa, especialmente por la infraestructura requerida, pero es muy prometedora”, afirma el especialista.

En el Perú, la única institución que hoy cuenta con una impresora 3D de tejidos es UTEC. El Departamento de Bioingeniería y el Centro de Investigación en Bioingeniería (BIO) tienen como línea de investigación fundamental la ingeniería de tejidos. En esa línea, sus proyectos están enfocados en la generación de piel, cartílago y hueso para ayudar a generar tejidos que puedan ser donados a pacientes con enfermedades que hayan causado la pérdida de estructuras importantes en articulaciones, huesos, o piel.

“En UTEC, buscamos generar nuevos biomateriales. El número de pacientes que se verían beneficiados con esta tecnología es muy grande, ya que involucraría todas las unidades de quemados, pacientes con enfermedades degenerativas de las articulaciones como la artritis reumatoide, pacientes que en accidentes o por enfermedad perdieron partes óseas o de cartílago. La tecnología tendría también aplicaciones en la medicina reconstructiva y estética”, finaliza el Dr. Valdivia.