De acuerdo a la Real Academia Española (RAE), “Transmutar” significa mudar o convertir algo, es decir, transformar una cosa en algo diferente. Es importante tener claro que el término “Transmutar” proviene de dos vocablos de origen latíno, el prefijo “TRANS-”, que significa “de un lado para otro”; y, el verbo “MUTARE”, que es equivalente a “cambiar”, cambiar una convicción inferior en otra superior, transformar, liquidar lo viejo e imperfecto para devolver a la vida su condición positiva que es la armonía y abundancia.  Por ejemplo: la salud es la transmutación de la enfermedad; la riqueza, de la pobreza; la sabiduría resulta una transmutación de la ignorancia, como la belleza lo es de la fealdad. Es decir, todo lo negativo se puede cambiar en positivo. La transmutación también puede realizarse a partir de la acción humana.

La idea de transmutación estuvo muy presente en la Antigüedad, los alquimistas de esa época sentaron las bases para el desarrollo de la química moderna. Los alquimistas sostenían que era posible lograr la transmutación de distintos metales en oro, basándose en que la densidad del oro y la densidad del plomo eran similares. En el contexto de la alquimia, de este modo, se afirmaba que una sustancia conocida como piedra filosofal tenía la propiedad de transmutar los metales bases en oro o en plata.

En el plano espiritual también puede aparecer la noción de transmutación. Ciertas religiones y creencias hablan de transmutación para referirse al cambio interno (conciencia) que experimenta una persona cuando se aleja de elementos dañinos (desde acciones hasta pensamientos) y se acerca a Dios (eleva conciencia).

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La transmutación para la metafísica viene a ser la alquimia (la conversión) del hombre con un nivel de consciencia material y mundano a una conciencia de unión con el Todo (Divinidad, Dios) y constituye una poderosa actividad de purificación que establece el equilibrio necesario para liberar a la vida de todo lo imperfecto y perturbador, generado por la mente humana individual y colectivamente. Se deben trasmutar todos los errores procedentes del pasado, los cuales han traído problemas y conflictos al presente (como la discordia que se convierte en peleas familiares y sociales, en guerra, violencia y destrucción).

Todo lo imperfecto se puede disolver por medio de las actividades de transmutación. La purificación resulta necesaria tanto a nivel individual y colectivo. La Gran Ley Cósmica de Armonía y Perfección, ha de disolver todo aquello que escapa de esa Ley (lo desarmonico e imperfecto), es destruido por el principio de causa y efecto (karma), ya que no se ajusta al plan de perfección establecido en todo el cosmos. Aquí hago una breve aclaración, cuando digo “lo que escapa a la Ley Cósmica es destruido por el principio de Causa y Efecto”, no me refiero al llamado “castigo divino” de las religiones. Dios es Amor, por lo que es no es sensato que castigue. ¿Te parece lógico decir “el Amor castiga”?.  Lo que llaman “castigo” o pensamos que son cosas “negativas”, simplemente es una oportunidad para que nuestras acciones (vida) regresen al equilibrio o armonicen con el orden cósmico. Dicho, en otros términos, para armonizar nuestra vida con la Gran Ley Cósmica, por ello es que el evolucionar nos pide ser 100% responsables de nuestras acciones. ¿Que debemos entender por ser “100% responsables” ?,  ser consciente que nada externo a nosotros (persona, evento) es responsable de lo que nos ocurre. Todo, si como lo escuchas TODO, lo que ocurre en nuestro mundo personal, lo hemos creado cada uno de nosotros de forma conciente o inconcientemente. ¿Cómo ocurre eso? muy sencillo, cada pensamiento genera una emoción y la unión de ambos (pensamiento y emoción) genera un campo electromagnético que vibra. La vibración puede ser densa por pensamientos o emociones como miedo, tristeza, resentimientos o puede ser sutil por pensamientos y emociones de alegría, amor o gratitud. Si las vibraciones densas no las transmutamos en sutiles, porque nos quedamos pegadas a ellas, se generan memorias que se almacenan en el cuerpo físico. Estas memorias, no solo viene de emociones que no hemos transmutado, sino que por lo general provienen de situaciones similares (patrones) no trabajadas por nuestro clan familiar. Inconcientemente, la vibración densa genera situaciones para que podamos transmutarla en sutil, que permita crear armonía y equilibrio en nuestra vida y a la vez liberar a nuestro clan familiar. El “cuello de botella” se presenta cuando nos resistimos al fluir de la vida, y como por lo general, no conocemos este proceso (algunos autores lo han llamado “el juego de la vida”), queremos ejercer control sobre la situación y generamos mayor resistencia. Como hay otro principio, “lo que resistes, persiste”, repetimos la misma situación una y otra vez hasta que lo transmutemos, solo cambian los escenarios y los personajes. ¿Qué hacer entonces?, si tomamos conciencia de este proceso de la vida, solo debemos fluir y darnos permiso de sentir la emoción. ¿Pero eso duele? ¡Si puede doler, pero el atravesar ese dolor trae un gran regalo, transmutar lo denso en sutil, mayor conciencia!, paz interior! ¡Crecimiento o madurez espiritual!, Aprendizaje! Recuerda tú tienes libre albedrio para decidir si fluyes o resistes, si transmutas “el plomo en oro”, “lo denso en sutil”. El Universo es muy respetuoso de tu decisión, y como un buen maestro siempre esta presto a darte nuevas oportunidades hasta que decidas aprender. La decisión siempre es tuya!

Carmen Lescano Silva

Profesora de Yoga, Ayurveda,

Coach ontológica.

Clescanos2019@gmail.com

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