Si en 1821, el Perú se encontraba en una encrucijada producto de la guerra de la independencia con el ejército realista español, a doscientos años, en pleno siglo XXI, por ironías del destino histórico, el país se encuentra en uno de sus momentos más delicados de la historia contemporánea, producido por la pandemia sanitaria a nivel mundial que prácticamente ha sido una guerra por la supervivencia, ante el pésimo manejo político de las autoridades de turno, sobre todo el año pasado y, en segundo lugar, por la crisis política generada por las izquierdas y derechas y sus ansias por el poder, donde todos quieren ser protagonistas, donde todos quieren tener sus propias verdades, generando un relativismo peligroso en todo orden de cosas. 

Se suma a todo esto, la crisis electoral que, a todas luces vemos, que existen graves deficiencias de todo tipo, comenzando con la data que maneja la autoridad electoral, sus procesos de digitalización y hasta se habla de algunas mafias o grupos de poder dentro de esta institución del Estado; ni qué decir de las tendencias ideológicas de sus componentes, todo lo cual genera una incertidumbre fenomenal o bárbara, con asonadas de fraude, impugnaciones, observaciones de actas y situaciones nunca antes vistas por el peruano de a pie.

Toda esta confusión, caos, incertidumbre, una vez más producidos por los políticos y no por el pueblo peruano, afecta gravemente ya no solo a todos los compatriotas sino a nuestra imagen como país frente a la comunidad internacional, lo que trae graves consecuencias en el orden económico y la estabilidad democrática, colocándonos en un escenario peligrosísimo donde los más afectados serán siempre los peruanos de extrema pobreza y la clase media.

Finalmente, calma, prudencia, inteligencia, conceptos que no entienden los políticos, pero los exhortamos a que los utilicen en sus manifestaciones ante el pueblo peruano, anteponiendo a sus intereses personales y partidarios, los intereses de todos los ciudadanos. A esto llegó el Perú por una infame manipulación política a la que, durante decenas de años, nos encontramos sometidos. Libertad para el Perú en pleno siglo XXI, para que no sigamos subordinados a los intereses políticos de izquierdas y derechas, si se les puede llamar así. Hasta la próxima semana.

(*)Abogado – ivantorreslatorre05@gmail.com

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