Desde que se reportó el primer caso de covid-19 en Perú, el 6 de marzo del 2020, don Quijote sigue a la espera de su manchita en el barrio Santa Rosa, Puente Piedra. Los niños que revoloteaban a diario a su alrededor antes de ingresar a la biblioteca comunal y al centro cultural para devorar historias dejaron de llegar como medida de prevención. Sin embargo, el arte y la cultura no se pueden detener porque alimentan el alma y la mente, así que había que ingeniárselas. Las ideas empezaron a emanar cual sueño premonitorio, pero esa reinvención requería de apoyo económico.