Considerada una de las manifestaciones religiosas y culturales más importantes de Cusco junto al Corpus Christi, el Señor de Qoyllur Riti, el Señor de los Temblores y la Virgen de Paucartambo, la Festividad en honor al Señor de Huanca y a la peregrinación a su santuario congrega en setiembre de cada año a una multitud de fieles que le rinden culto en una celebración cuya formidable expresión de sincretismo religioso e identidad cultural que le valió ser declarada en 2014 Patrimonio Cultural de la Nación.


El santuario del Señor de Huanca está ubicado en el distrito deSan Salvador, provincia cusqueña de Calca. Está situado a cuatro kilómetros del pueblo de San Salvador, en las faldas del apu Pachatusan, nombre quechua que en castellano significa “sostén del mundo”. Los apus o montañas sagradas son considerados en el mundo andino como divinidades tutelares, protectoras y, por ello, se les rinde culto y entrega ofrendas.


La incorporación de la imagen de Jesús en la Colonia, desde el siglo XVI, forma parte del proceso de evangelización que en el mundo andino se entrelaza con sus propias creencias ancestrales y que a través de un sincretismo da forma a una nueva religiosidad. El culto al Señor de Huanca refleja tanto en su celebración como en el multitudinario peregrinaje hacia su santuario esta combinación de elementos culturales andinos y occidentales.

Origen del culto

Según la tradición oral recogida en el libro Huanca Rumi del sacerdote católico Luis G. Márquez Eyzaguirre, en la época colonial un humilde campesino de Chinchero, llamado Diego Quispe, era sometido al trabajo forzado en una mina, donde los indígenas eran constantemente maltratados y azotados. 


Diego Quispe escapó una noche rumbo a Chinchero y en su travesía tuvo que cruzar las montañas de Huanca. Estaba pronto a amanecer y buscó refugio en una aglomeración de rocas y se puso a orar. A lo largo del día escuchó los pasos de los españoles que lo buscaban pero que no lo encontraron. A la noche siguiente salió de su escondite para continuar su camino, pero apareció una luz que lo deslumbró y en ella vio a Jesucristo sangrando por los azotes recibidos. Jesús dijo a Diego que lo había escogido para ser su mensajero y que ese lugar había sido escogido para ser un lugar de amor y perdón. Diego guardó silencio durante un tiempo acerca de lo ocurrido para no delatar su presencia, ya que había escapado de la mina, pero ese mismo año guio al sacerdote de Chinchero junto a un grupo de vecinos hacia el lugar donde aconteció la aparición. 

La historia cuenta que, en el camino, subiendo la montaña, encontraron a Cristo, en una caverna y con sus heridas sangrando. Esta habría sido la primera peregrinación realizada a este lugar y el Señor de Huanca se convirtió desde aquel entonces, para sus devotos, en un padre milagroso y el médico que sana todos los dolores. Una pintura de Cristo martirizado, tal como lo describió Diego Quispe, es hoy la venerada imagen del Señor de Huanca.

Santuario del Señor de Huanca

El Santuario del Señor de Huanca está constituido por diversos espacios que, en conjunto, constituyen un sistema simbólico sagrado asociado a la naturaleza como entidad con poderes divinos y donde la montaña Pachatusan es el eje central. 


Forman parte de este conjunto la Iglesia del Señor de Huanca, el parque Siloe, las pozas de agua considerada como medicinal y las celdas, que son pequeñas habitaciones construidas al lado de la iglesia para hospedar a los feligreses. 

Celebración

El día central de la celebración de la Festividad del Señor de Huanca es el 14 de setiembre. Sin embargo, se realizan algunas actividades religiosas desde el 4 de setiembre, como es el caso de las novenas del Señor de Huanca, que consisten en nueve misas realizadas de manera consecutiva en su honor, momentos de oración y cánticos religiosos.


También se desarrollan charlas dadas sobre la vida y pasión de Cristo y el ritual conocido como la noche de tinieblas, en que se apagan las velas durante 20 minutos propiciándose de este modo un momento de recogimiento interior. Durante los días previos se produce también una pequeña procesión alrededor de la Iglesia en la que se lleva un cuadro con la imagen del Señor de Huanca y de la Virgen Dolorosa

El día 13 de setiembre por la mañana se realiza una misa en la iglesia y, al finalizar, se desarrolla la procesión de la imagen del Señor de Huanca que sale hacia el cementerio a visitar a los fieles difuntos. Esa noche se produce la mayor peregrinación al santuario del Señor de Huanca que tiene como punto de partida el distrito de San Jerónimo, ubicado a unos diez kilómetros de la ciudad de Cusco y a unos dieciséis del Santuario. 

Esta peregrinación es un ejercicio de devoción y sacrificio que busca pedir bienestar y agradecer por él. En su recorrido, la peregrinación pasa por las comunidades campesinas de Huaccoto y Huancapata, llega a la cima del apu Pachatusan, de la cual se desciende para terminar en el Santuario del Señor de Huanca al amanecer del 14 de setiembre. El trayecto de la peregrinación tarda entre 5 y 7 horas y durante el recorrido algunos fieles se trasladan portando piedras grandes a modo de penitencia, las mismas que al llegar son colocadas al lado izquierdo de la Iglesia, para construir con ellas y con ramas de eucalipto pequeñas figuras de lo que anhelan que el Señor de Huanca les otorgue. Como parte de la tradición, en su recorrido los fieles entonan cantos religiosos y rezan, así mismo, realizan algunos rituales andinos, como ofrendas a la Pachamama y al apu Pachatusan.


Desde la madrugada, los peregrinos van llegando al santuario en ayunas y para consumar su estado de pureza, se dan baños en las pozas de agua, considerada por los devotos como agua medicinal. También en la madrugada y con relación a la purificación, se realiza la procesión del Santísimo Sacramento alrededor de la Iglesia, con la cual se da la bendición a los enfermos. 

Por la mañana se desarrollan dos multitudinarias misas y por la tarde los sacerdotes bendicen las imágenes, plantas medicinales, alimentos y otros objetos que llevan los peregrinos, entre los que sobresalen las cruces elaboradas por los caminantes peregrinos con un arbusto de la zona que se conoce como huaranhuay

Luego se realiza la procesión de la imagen del Señor de Huanca y de la Virgen Dolorosa, durante la cual se escenifica el ascenso de Jesús al monte Calvario. Al finalizar la procesión, en el atrio de la Iglesia, las autoridades eclesiásticas despiden a los peregrinos que retornan a casa y los fieles reciben la bendición del Señor de Huanca y de la Virgen Dolorosa. 


Ocho días después, se realiza el llamado encierro u octava, que consiste en una misa en la Iglesia. Con esta misa se despide la fiesta hasta el año siguiente. 

Durante la festividad se desarrolla una gran feria que se ubica en la parte baja del santuario, donde participan vendiendo sus productos criadores de ganado, agricultores, artesanos y comerciantes diversos de diferentes regiones del país. Sobresale la venta de las llamadas alasitas, miniaturas de casas, vehículos, títulos de propiedad o certificados diversos, los cuales siguiendo la tradición se adquieren como símbolo de lo que se anhela obtener y que el Señor de Huanca proveerá. 


Otra manera de materializar las peticiones al Señor de Huanca es a través de pequeñas imágenes elaboradas con cera de velas, que representan lo que cada persona anhela y que constituyen otra forma de alasitas. Estas figuras de cera pueden apreciarse en las salas acondicionadas especialmente en el santuario para el encendido de las velas. Asimismo, durante todo el año, es tradición del pueblo cusqueño llevar al Santuario los vehículos nuevos, decorados con flores, globos, serpentinas y mistura, para recibir la bendición del Señor de Huanca. 

Relevancia cultural

Desde la cosmovisión mágico-religiosa andina, la divinidad milagrosa, protectora y sincrética, se expresa en esta festividad en sus dos dimensiones, la de origen andino y la de origen europeo. Como describe el etnohistoriador Luis E. Valcarcel, el apu es la residencia del espíritu guardián de la comunidad y alberga en su espacio sagrado a la nueva divinidad.

Patrimonio Cultural de la Nación

El 21 de noviembre de 2014, el Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a la Festividad en honor al Señor de Huanca y a la peregrinación a su santuario, ubicado en el distrito de San Salvador, provincia de Calca, departamento de Cusco.


Esta distinción del Estado peruano sustenta en que, según la Resolución Viceministerial N° 126-2014-VMPCIC-MC, esta manifestación de fe consolida elementos de la cultura ancestral andina que son importantes referentes de la identidad cusqueña y constituye un eje de cohesión social que afianza los vínculos históricos y sociales a partir de dicha devoción religiosa.

(FIN) LZD/MAO

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Publicado: 14/9/2022