La pandemia por el covid-19 nos ha permitido conocer historias de valor, esperanza y entrega absoluta, como la de Daniel Tapia Valeriano, un padre de 52 años que sin pensarlose sometió a una serie de exámenes para entregar uno de sus riñones a su hijo Antony Tapia Carhuamaca, un joven de 28 años que padecía de una enfermedad renal terminal y requería de un trasplante para salvar su vida.