A fin de que la población contribuya en la protección y defensa de los centros urbanos de la Civilización Caral (3000-1800 a.C.) se transmite la información obtenida en las investigaciones; y, en especial, a los habitantes que viven alrededor de los sitios arqueológicos para que se identifiquen con su patrimonio cultural, mejoren su autoestima y se sientan orgullos de formar parte de una historia milenaria.