Votemos por quien sí nos represente

En otro lenguajePor: Jaime Asián Domínguez Después del punzante debate de anoche entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, la población votante -27 millones 325,432 peruanos- ya tiene una idea más clara de las fortalezas, debilidades y capacidades de los candidatos que han llegado al balotaje.Ciertamente, de aquí al domingo aún hay tiempo para afinar la […]

Fuente: Diario UNO Publicado: 3 min de lectura
Votemos por quien sí nos represente

En otro lenguaje
Por: Jaime Asián Domínguez

Después del punzante debate de anoche entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, la población votante -27 millones 325,432 peruanos- ya tiene una idea más clara de las fortalezas, debilidades y capacidades de los candidatos que han llegado al balotaje.
Ciertamente, de aquí al domingo aún hay tiempo para afinar la decisión que llevaremos a las urnas. En esa línea, no debemos olvidar que nos cabe una enorme responsabilidad: seremos corresponsables del rumbo que tome el país según a quién coloquemos en Palacio de Gobierno para los próximos cinco años.
“Las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano. La cédula es un puñal de papel”, escribió el ex primer ministro británico David Lloyd George. Y por ahí va el asunto. Que los compatriotas utilicen su voto para sancionar a una clase política que durante años ha exprimido al Estado y que, además, ha convivido cómodamente con la corrupción en sus más diversas modalidades.
Un buen ejercicio para terminar de definir el apoyo a uno u otro postulante consiste en formularse algunas preguntas sencillas: ¿Me representa? ¿Es un ejemplo de trabajo y esfuerzo para mí? ¿Tiene antecedentes penales o judiciales? ¿Lo o la invitaría a sentarse a mi mesa junto a mi familia? ¿Proviene de un grupete o de un partido político? Etc.
Pocas veces como ahora el Perú ha necesitado tanto que sus ciudadanos no se equivoquen al emitir el sufragio. Es momento de cerrarles el paso a los oportunistas que han hecho de la política un negocio personal mientras millones de peruanos luchan diariamente para salir adelante. Los dos candidatos que disputan la segunda vuelta no necesariamente representan lo mejor de la oferta electoral que se presentó en los comicios generales, pero el país ya no puede darse el lujo de prolongar errores y darle poder a cúpulas mafiosas.

Se suele atribuir a Platón la advertencia de que “el precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres”. El próximo domingo no habrá espacio para la indiferencia ni para el voto a la de Dios. El Perú merece, de una vez por todas, un presidente que esté a la altura de sus desafíos (inseguridad y desempleo, por ejemplo), que gobierne con honestidad, firmeza y capacidad, y que devuelva a los ciudadanos la confianza en sus instituciones. A ver si se hace el milagro.


“Pocas veces como ahora el Perú ha necesitado tanto que sus ciudadanos no se equivoquen al emitir el sufragio”.

Fuente original: Diario UNO

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