Verónica Torocahua, artista arequipeña: “Desde pequeña, mi destino era el arte”

Fuente: Perú21 Publicado: 6 min de lectura
Verónica Torocahua, artista arequipeña: “Desde pequeña, mi destino era el arte”

“El arte es más que pintar” es una de las frases que más defiende la artista visual arequipeña Verónica Torocahua, quien con su trabajo multifacético viene llevando su arte a otro espectro: ha decidido salir de las galerías y salones para llevar su labor a las calles. ¿El objetivo? Llevar su mensaje social a más personas en su día a día. La acuarelista presentará el proyecto de exposición ganador en Artes Visuales EADIS 2023 “Somos diferentes, nos abrazamos y te saludamos” en la galería del Británico de Arequipa el 14 de octubre en el Encuentro de Arte y Discapacidad, organizado por Capaz Perú.

¿Cómo te inicias en el arte?

Siempre he sido muy curiosa, desde muy pequeñita, no solo con las artes visuales. Siempre he tenido una sensibilidad hacia todo tipo de manifestación artística, como la música, el teatro. Siempre me convocaban en concursos en el colegio para representar, mi destino era el arte. Una vez ingresé a la escuela, me fue bien, fui siempre de las más destacadas en las clases, muy empeñosa, junto a otros compañeros que se han dedicado full al arte, algunos de ellos ya viviendo en el extranjero, el ambiente fue muy prometedor para nosotros, porque entre nosotros nos inspiramos.

Has salido de las galerías a las calles.

Me he dado cuenta de que, desde 2015, he trabajado en galerías y museos y los públicos son muchas veces los mismos, el ambiente cultural es un poco limitado y ahora quiero llegar a otras personas, que se sensibilicen con el mensaje que doy. Por eso he optado por salir a las calles, intervenir a la gente con mensajes que a veces la gente necesita pero con una mejor manera de llegar. Muchas personas me han dicho que uno necesita leer estos mensajes para que les cambie el día. Estoy tomando símbolos peruanos y dándoles una perspectiva femenina, porque tenemos símbolos que son parte de nosotros, que nos constituyen como cultura, pero no aparece mucho la parte femenina ¿Dónde está? Como Túpac Amaru cuando dice “volveré y seré millones”, es su imagen, pero también hubo Micaela Bastidas. Entonces, ese es el mensaje que busco transmitir ahora.

¿Cómo te sientes en esta transición?

Un poco de miedo, de vértigo. Uno se expone al salir y pegar, o hacer extensive, nosotros nos reunimos en Arequipa el año pasado a raíz de las manifestaciones que hubo y le dimos un giro artístico que concientice. Esa es nuestra lucha como artistas visuales. Hablamos a través de las imágenes, es una herramienta importante. Es como volver a adueñarte de las calles, del espacio que habitas, lo haces parte de ti. Eso es lo que buscamos los artistas, los mensajes que podamos dar en un ambiente así.

Tu arte está ligado al activismo social.

Sí, claro, un artista no puede ser ajeno a su contexto. Uno tiene que ser sensible ante las cosas en las que vive, lo que le rodea, cosas buenas o malas que pasan, las problemáticas de vivir en un país machista, con muchas tasas de discriminación que sufre la mayoría de mujeres. Un problema también es cómo las mujeres interiorizan el machismo. Quizá una forma de decirles esto es mediante el arte y no tanto decirles directamente, porque lo han normalizado. Por ejemplo, en una feria feminista nos pidieron hacer una exposición y ahí yo puse un mandil que decía “Mi trabajo solo acaba cuando duermo”, porque una ama de casa, que se dedica a sus hijos, es así, siempre está trabajando y nadie lo considera. No es un trabajo de oficina, de ocho horas, solo para cuando duerme y esos mensajes son importantes de transmitir.

¿Desde cuándo usas el arte como instrumento de cambio social?

Las lecturas me han influenciado bastante, las personas con las que me rodeo, antropólogos, filósofos; siempre hemos tenido ese tipo de conversaciones, sobre la sociedad, la vida, la marginalidad. En mis primeros trabajos yo era un poco ‘darks’ en cierto modo, pertenecí a una minoría, y una minoría suele sentirse relegada, alejada, discriminada y uno se concibe así, que otros te alejan y me lo cuestionaba mucho y desde ahí me puse de parte de otras minorías para darle impacto social mediante el arte. Desde el dolor, la tristeza y la rabia me fui al otro lado, a ayudar a cambiar las cosas, he ido cambiando mucho con el tiempo.

La acuarela es tradicional en Arequipa. ¿Innovar con otro tipo de propuestas en acuarela ha sido complicado?

Sí, allá es una escuela, y lo que hice fue cómo luchar contra la propia tradición. Mis profesores eran paisajistas, costumbristas y tienen una técnica hermosa, pero no quieren salir de eso, no tocar o experimentar otros temas o técnicas fuera de su escuela. Yo me sentí perdida un poco al principio y en mi época era un poco más difícil desarrollar tu propia voz, porque todo el mundo pinta lo mismo, y todos miden quién es mejor en ese estilo y piensas que es lo único que hay. Si haces otra cosa, a veces ni siquiera te miran, pero he tenido que ganarme eso y a partir de ello seguí con mis propios temas.

¿Es más tradicional?

Sí, fui a las galerías donde son muy ortodoxos, con solo cuadros, son muy conservadores en Arequipa. Hay personas a cargo de las grandes galerías que son muy cerrados en ese aspecto. Aquí en Lima hay más aceptación.

¿Qué es el arte para ti?

Creo que es lo que despierta en cada uno. A veces me preguntan sobre mis obras “¿qué significa?”, pero no es eso, sino ¿qué te despierta?, ¿qué te hace sentir?, ¿qué te hace pensar? Tú dime.

AUTOFICHA

• Soy Verónica Torocahua, artista visual, gestora y difusora cultural, tallerista plástico y comisaria de la ciudad de Arequipa, egresada de la Escuela Nacional de Arte Carlos Baca Flor, he organizado y colaborado en festivales de arte de índole nacional e internacional.

• He fundado el Proyecto multidisciplinario “Proyecto Aquelarre”, actualmente ejerciendo como presidenta del Colectivo QUIPA, reconocido como Punto de Cultura local por el Ministerio de Cultura, donde trabajo junto a otras mujeres artistas talentosas de mi ciudad.

• Estuve viviendo un tiempo en Lima, pero por la pandemia tuve que regresar a Arequipa y me quedé a trabajar allí, iniciando algunos proyectos. Pero de vez en cuando regreso para mover mis trabajos, aquí el mercado es mucho más fluido y abierto o hay actividades o festivales artísticos en los que participo.

Fuente original: Perú21

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