Pobreza y perspectivas del trabajo infantil

Clody Guillen Albán Sociólogo, Máster en Intervención Social. En base a los datos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) reveló recientemente que la población en condición de pobreza en el año 2025 alcanzó a 8 millones 823 mil personas, cifra menor en 567 mil personas respecto […]

Fuente: Diario UNO Publicado: 3 min de lectura
Pobreza y perspectivas del trabajo infantil

Clody Guillen Albán

Sociólogo,

Máster en Intervención Social.

En base a los datos de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO), el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) reveló recientemente que la población en condición de pobreza en el año 2025 alcanzó a 8 millones 823 mil personas, cifra menor en 567 mil personas respecto al año 2024.

De acuerdo con el INEI, la pobreza afectó al 25,7% de la población en el año 2025 y, pese a la mejora observada, la economía no logra recuperar los niveles que se habían alcanzado antes de la pandemia; así, en comparación con el año 2019, hay 2,3 millones de pobres más, mientras que la pobreza extrema alcanza a 1,6 millones de peruanos.

En base a los datos presentados por el INEI, son pobres quienes viven en hogares cuyo gasto no cubre una canasta básica de consumo estimada en S/ 462 soles mensuales por persona, con lo que un hogar de cuatro miembros requiere de S/ 1,848 soles mensuales para cubrir las necesidades básicas de sus miembros.

En este escenario, si bien la proyección económica es alentadora, la situación en la que se encuentra el 25,7% de peruanos tiene graves consecuencias para los niños, niñas y adolescentes, quienes producto de la pobreza de sus familias, no cubren sus necesidades de alimentación, salud, educación y descanso, con lo que pasarían del «riesgo» al «alto riesgo» y se colocarían en un nivel de deterioro social que dificultará su atención en los servicios sociales, así como su integración a la sociedad.

Aunque el desplome y la precarización del trabajo adulto debe ser una preocupación para el próximo gobierno, ésta no debe ser la única ya que el trabajo infantil se presenta como una amenaza a nuestra sociedad del bienestar, debido a que, producto de la pobreza, el trabajo de niños, niñas y adolescentes se mantendrá como una estrategia de generación de ingresos familiares que podría regresar a los niveles existentes 20 años atrás; así, ante una inestabilidad de la economía, se proyecta que habrá más niños y niñas expuestos a la mendicidad y más niños, niñas y adolescentes que se integren al trabajo infantil, incluso a la explotación sexual.

Teniendo en cuenta el escenario descrito, la protección a los niños, niñas y adolescentes de las familias más pobres no puede seguir siendo un efecto residual de la política social y, por ello, no puede olvidarse que el trabajo infantil es un factor de producción de la pobreza futura; asimismo, tampoco debe obviarse que la asistencia a los niños, niñas y adolescentes de las familias vulnerables no pasa por bonos aislados, sino por fortalecer los servicios que buscan la «salida del trabajo infantil», a fin de garantizar la restitución de sus Derechos a la Educación, Salud y Protección, con lo que podrá evitarse que éstos sufran daños irreversibles y que, con ello, nos coloquemos como una sociedad en retroceso social.

Fuente original: Diario UNO

También te puede interesar

Más leídas

Últimas