[OPINIÓN] Richard Arce: “Otro presidente preso”
Recuerdo bien cuando iniciaba mi labor parlamentaria, a fines del año 2016. Alejandro Toledo huye a EE.UU. al explotar el escándalo Lava Jato que involucraba a ODEBRECHT, una de las transnacionales icónicas y poderosas que despachaban con los gobiernos de turno en las licitaciones de grandes obras de infraestructura.
Hasta ese momento, las constructoras brasileñas eran inmaculadas; ni el escándalo de la operación “Castillo de arena” del 2009, que involucraba a otro clan empresarial –Camargo y Correa– los hizo tambalear; sabiendo que ya se mostraba el modus operandi por delitos financieros, aportes ocultos de campañas políticas y pagos de coimas.
Esta mafia brasileña tenía no solo tentáculos con la familia Odebrecht, sino que era una especie de holding para la corrupción con OAS, Andrade Gutiérrez, Queiroz Galvao, UTC, Engenhaira y otras más que resultaron involucradas a nivel mundial. Se empoderaron porque en Brasil, el año 2011, lograron impunidad temporal, puesto que sospechosamente el Tribunal Superior de Justicia admitió un habeas corpus para invalidar todas las pruebas de este primer escándalo de corrupción.
Hemos hecho este antecedente porque es importante ubicar la extradición del expresidente Alejandro Toledo, aprobada por el gobierno americano, por el caso de las coimas recibidas por la construcción de la carretera Interoceánica, donde se ha comprobado que recibió una coima de 35 millones de dólares a través de testaferros y sociedades offshore bien orquestadas por su antiguo socio, Josef Maiman. Toledo tiene otros casos más por responder, que incluyen Ecoteva y las otras coimas denunciadas en la operación “Castillo de arena”, así que esta historia continuará.
Ahora tendremos a tres presidentes en la prisión que está en la Dinoes, involucrados en actos de corrupción reprobable. Pero ahí no termina la tragicomedia, porque tenemos a otros tres exmandatarios ya con procesos judiciales avanzados que también estarán acompañándose muy pronto. Aparte de la vergüenza nacional, estos hechos hablan bien del sistema de justicia, que sanciona la corrupción en el Perú al más alto nivel.
Fuente original: Perú21