Ladran, Sánchez, señal de que ganamos

Pero la tarea del virtual presidente no terminará con la victoria electoral. A partir de su confirmación deberá tender puentes con ese amplio sector de peruanos que no votó por él porque teme la instauración de una izquierda extremista, subversiva y confiscatoria. Queda en Roberto Sánchez disipar esos temores con señales claras de respeto a […]

Fuente: Diario UNO Publicado: 3 min de lectura
Ladran, Sánchez, señal de que ganamos

Pero la tarea del virtual presidente no terminará con la victoria electoral. A partir de su confirmación deberá tender puentes con ese amplio sector de peruanos que no votó por él porque teme la instauración de una izquierda extremista, subversiva y confiscatoria. Queda en Roberto Sánchez disipar esos temores con señales claras de respeto a la democracia, a las libertades y a la propiedad privada.

Roberto Sánchez no solo está a punto de vencer a Keiko Fujimori, propinándole su cuarta y probablemente definitiva derrota electoral, sino también a toda la derecha, especialmente a la denominada DBA, que se jugó en manada por la hija del exdictador Alberto Fujimori, pese a que una parte importante del electorado ya la tenía fichada.
Se trata de una victoria ajustada, según el conteo rápido de Ipsos Perú y Transparencia, pero victoria al fin, aunque todavía tendrá que ser ratificada por los entes correspondientes, como la ONPE y el JNE. Como era previsible, las huestes naranjas han puesto mala cara y los ‘guardaespaldas ’Miki Torres y Luis Gallarreta salieron a invocar a los personeros.
Con esta derrota en camino, Keiko Fujimori debería reconocer que su liderazgo político ha llegado a su fin. Como ocurre en el fútbol con los entrenadores que acumulan fracasos, corresponde dar un paso al costado, dejar de acosar a los gobernantes de turno y agradecerle al Estado por los tantos años que la amamantó a boca llena.
En esta segunda vuelta ha sido evidente el apoyo que recibió de determinados sectores de la prensa y de políticos camaleónicos -entre ellos algunos excandidatos presidenciales que, vaya uno a saber bajo qué trueque o cuchipanda, terminaron enfundándose la camiseta naranja-. Como señalábamos al inicio, este revés también alcanza a quienes apostaron por una candidatura que estaba destinada a naufragar en las urnas.
En la otra orilla, Roberto Sánchez y Juntos por el Perú están en todo su derecho de celebrar una eventual llegada a Palacio de Gobierno. Sin embargo, conviene recordar que los ciudadanos no les está extendiendo un cheque en blanco, sino una responsabilidad enorme: enfrentar con resultados concretos los problemas más urgentes del país, especialmente la inseguridad ciudadana y la corrupción.

Sumilla
“Como señalábamos al inicio, este revés también alcanza a quienes apostaron por una candidatura que estaba destinada a naufragar en las urnas”.

Fuente original: Diario UNO

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