La casa de los vientos o la construcción de la felicidad
¿Se puede construir algo parecido a la felicidad sobre los escombros de nuestra infancia? Esa es la pregunta que recorre la gran novela que el escritor Gabriel Rimachi Sialer acaba de publicar hace unas semanas. “La casa de los vientos” (Editorial Casatomada, 2022) es la primera obra de largo aliento en la carrera del escritor […]
¿Se puede construir algo parecido a la felicidad sobre los escombros de nuestra infancia? Esa es la pregunta que recorre la gran novela que el escritor Gabriel Rimachi Sialer acaba de publicar hace unas semanas. “La casa de los vientos” (Editorial Casatomada, 2022) es la primera obra de largo aliento en la carrera del escritor peruano, cuya obra anterior estuvo consagrada al cuento. En esta historia, Octavio Correa es un abogado de cuarenta y cuatro años que, enterado de que la casa de su infancia va a ser demolida para dar paso a la construcción de un edificio de departamentos, empieza a recordar lo difícil que resultó su niñez y su adolescencia, mientras buscaba entender -y luego aceptar- su homosexualidad en un país como el Perú de los años 80 y 90. Y lo hace con emoción y destreza narrativa. “La casa de los vientos” es una novela que logra algo que muy pocas novelas últimas han conseguido: conmueve profundamente al lector.
Rimachi Sialer ha sabido aplicar -con éxito- las técnicas narrativas que ha bebido de sus referentes literarios inmediatos (para nadie es un secreto su admiración por el Nobel Vargas Llosa), y con estas herramientas entramos en un juego de tiempos que nos permite viajar del presente al pasado en un solo cambio de línea, o que nos mete en la memoria del personaje mediante flashbacks que terminan por darle mayor dimensión a sus personajes. A nivel literario, “La casa de los vientos” no tiene nada que envidiar a las últimas novelas que las transnacionales nos meten por los ojos a punta de publicidad, mientras esta novela “independiente” ha sabido escalar silenciosa y solitaria entre los lectores en muy poco tiempo.
La aparición de “La casa de los vientos” constituye un aporte valioso en la historia de la literatura peruana, no solo por el tocamiento del tema de la exploración de la sexualidad o la crítica feroz a una ciudad tan conservadora como Lima, si no por la forma en que el autor ha sabido driblear los tópicos comunes, los clichés y las caricaturas que nos han entregado otras novelas “similares” durante la última década, y que terminaron por caerse de nuestras manos. No pasa esto con “La casa de los vientos”. Estamos frente a una novela “literaria” que produce en el lector reflexiones sobre lo que se está leyendo, que profundiza en los recovecos del alma humana, representada en el personaje de Octavio Correa, y que, a partir de él, nos acerca a un contexto donde la represión moral y social terminan por afectar la vida de las personas más débiles mediante la humillación y el abuso. Sin lugar a dudas, la novela de año.
Fuente original: Diario UNO
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