Fumigar el hemiciclo

Fuente: Perú21 Publicado: 3 min de lectura
Fumigar el hemiciclo

Hoy la recompuesta Comisión de Ética, al mando de Diego Bazán, empieza su trabajo en este nuevo periodo legislativo que, como es habitual, se extenderá hasta julio de 2024.

Ha hecho bien Bazán en reconocer, como punto de partida, que esta comisión ha sido en los últimos dos años una grotesca vergüenza, muy a la altura, digamos, de la lumpenización y total desconexión con las necesidades reales del Perú que caracteriza al Parlamento desde hace ya buen tiempo.

“Voy a conversar con cada miembro de la comisión para no ser una vergüenza nacional, porque la Comisión de Ética ha resultado ser una vergüenza nacional, ya que ningún caso pasaba a ser debatido al Pleno del Congreso”, ha dicho.

Bueno, le tomamos la palabra y registramos su ofrecimiento al país porque el desafío es grande. Y un buen comienzo sería sancionar inmediatamente a los tristemente célebres e impunes ‘mochasueldos’, como ha planteado.

Tampoco estaría mal retomar las investigaciones a aquellos que se libraron de acusaciones severas de inmoralidad o dolo recurriendo a cínicas triquiñuelas que la ciudadanía repudia un día sí y otro también, sea a través de protestas o en los sondeos públicos, donde la imagen del Congreso de la República anda por los suelos.

El segundo tema, con el cual se arrancará hoy la sesión, es el caso de Alejandro Soto, presidente de la Mesa Directiva, quien con poco más de un mes de ejercicio acumula ya una gruesa cantidad de denuncias en su contra que lo pintan de cuerpo entero, pero sobre todo ponen en evidencia su absoluta falta de idoneidad para el cargo.

No se trata solo de exhibir un papelito donde se lee que no tiene antecedentes penales o de que una entidad burocrática lo exima de las acusaciones de nepotismo que arrastra: el país entero ha sido testigo de hechos que han implicado a Soto en conductas antiéticas.

La responsabilidad de Bazán es medular, pues no hay bancada que haya estado libre de complicidades con maniobras indebidas o simplemente impropias de un parlamentario. No se trata únicamente de lavarse la cara, la tarea es salvar la credibilidad y el futuro de la democracia peruana, pues la sordidez y desprestigio en que ha caído el Congreso le hace un enorme favor a sus enemigos.

Fuente original: Perú21

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