El costo invisible de ir a la oficina: tráfico, tiempo perdido y desgaste laboral en Lima

Los largos tiempos de traslado en Lima impactan no solo en la productividad, sino también en el bienestar y la percepción que los trabajadores tienen sobre la presencialidad.Lima, mayo 2026.- Lima lleva años apareciendo entre las ciudades con mayor congestión del país, pero el impacto del tráfico ya no se mide solo en minutos perdidos. […]

Fuente: Diario UNO Publicado: 4 min de lectura
El costo invisible de ir a la oficina: tráfico, tiempo perdido y desgaste laboral en Lima

Los largos tiempos de traslado en Lima impactan no solo en la productividad, sino también en el bienestar y la percepción que los trabajadores tienen sobre la presencialidad.
Lima, mayo 2026.- Lima lleva años apareciendo entre las ciudades con mayor congestión del país, pero el impacto del tráfico ya no se mide solo en minutos perdidos. Para miles de trabajadores, el traslado diario hacia la oficina también se ha convertido en una fuente de desgaste físico y mental.
Pasar entre dos y cuatro horas al día en movilidad reduce el tiempo disponible para el descanso, la vida personal e incluso la productividad. En la práctica, una parte importante de la jornada empieza antes de llegar al escritorio.
Según el TomTom Traffic Index 2025, Lima registra un nivel promedio de congestión de 69.3% y los conductores pierden alrededor de 195 horas al año en hora punta, el equivalente a 8 días y 3 horas atrapados en el tráfico. Además, recorrer 10 kilómetros en la ciudad toma en promedio 34 minutos y 53 segundos, según el mismo índice.
Ese desgaste empieza a reflejarse también en cómo las personas perciben el trabajo presencial. De acuerdo con el estudio “IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral en Perú”, elaborado por WeWork y Michael Page, el 86% de los trabajadores identifica el tiempo de traslado como la principal desventaja de volver a la oficina.
Aun así, la presencialidad no es percibida de manera completamente negativa. El estudio también revela que el 67% de los trabajadores reconoce efectos positivos al asistir a la oficina, principalmente vinculados a colaboración, interacción y productividad. Sin embargo, un 33% reporta impactos negativos asociados al tiempo de traslado, el cansancio acumulado y la pérdida de equilibrio entre vida personal y trabajo.
Cuando ir a la oficina también tiene que justificarse
La discusión ya no gira únicamente en torno a cuántos días se trabaja desde casa o desde la oficina. En una ciudad como Lima, donde trasladarse puede consumir varias horas al día, la presencialidad también empieza a evaluarse por el valor que aporta.
Este escenario abre una pregunta clave para las empresas: si el traslado representa uno de los principales costos de ir a la oficina, ¿qué debe ofrecer ese espacio para que el tiempo invertido tenga sentido?
“La oficina ya no puede pensarse únicamente como un lugar de asistencia. Hoy las personas evalúan si realmente vale la pena invertir varias horas de traslado para acudir presencialmente”, explica Claudio Hidalgo, presidente de WeWork para Latinoamérica.
Por eso, el cambio no implica necesariamente menos presencialidad, sino una presencialidad más estratégica. Los espacios flexibles ganan relevancia porque permiten organizar la asistencia según necesidades concretas —reuniones, colaboración, sesiones creativas o trabajo en equipo— y contar con infraestructura lista para operar, sin depender de esquemas rígidos de asistencia diaria.
En esa lógica, el valor de la oficina empieza a medirse menos por la cantidad de horas que una persona permanece en ella y más por lo que permite resolver: conectar equipos, facilitar reuniones, concentrar decisiones y ofrecer una experiencia de trabajo más eficiente.
“Cuando el traslado representa un costo tan alto en tiempo y energía, las empresas necesitan generar experiencias laborales más eficientes y sostenibles. El desafío ya no es solo traer gente a la oficina, sino lograr que ese tiempo realmente aporte valor”, añade Hidalgo.
Esa lógica resume el nuevo reto de la presencialidad en Lima: que ir a la oficina no sea solo cumplir con una jornada, sino encontrar en ese espacio una razón concreta para compensar el tiempo invertido en llegar.

Fuente original: Diario UNO

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