Comisiones de miedo

Pero no solo en ese aspecto se vuelve a hacer patente la irresponsabilidad de este Congreso.

Fuente: Perú21 Publicado: 3 min de lectura
Comisiones de miedo

Dos de las comisiones congresales más importantes para el país, la de Trabajo y la de Energía y Minas, han caído en las peores manos imaginables. Nos referimos al así llamado Bloque Magisterial, una facción de profesores de la Fenatep –el ya deslegitimado sindicato promovido por el Movadef– que se escindió de Perú Libre.

Un absurdo absoluto, en momentos en que el Perú necesita con mayor urgencia que nunca calentar su economía para generar nuevos puestos de trabajo y volver a encarrilarse en dirección del desarrollo.

Es una muy mala señal para los inversionistas nacionales y extranjeros que estas comisiones hayan quedado bajo el control de dos personajes sin mayor trayectoria ni experiencia –Pasión Dávila y Segundo Quiroz— en los mencionados sectores, pero sí muy ideologizados e inclinados a las políticas populistas y extremas.

El especialista en temas laborales Jorge Toyama explicó a Perú21 que la nueva presidencia de la Comisión de Trabajo va en consonancia con la “tradición ya casi histórica de que se quede con grupos donde el tema laboral está muy ligado a la rigidez, sobrecostos y a no generar proyectos que ataquen la informalidad”. Un contrasentido absoluto, en lugar de buscar una reforma laboral que permita la inserción de trabajadores al sector formal.

“Más que crear feriados, el tema es cómo crear más empleo con protección social. El gran reto del Congreso es cómo crear empleo con seguro”, como insistió el experto. Más claro, ni el agua. Una comisión que ya desde anteriores legislaturas viene generando proyectos de ley lesivos para las empresas y hasta para la contratación formal de trabajadores.

Pero no solo en ese aspecto se vuelve a hacer patente la irresponsabilidad de este Congreso. Poniendo al frente de Energía y Minas a otro personaje tan ideologizado como Quiroz, sin ningún conocimiento en la materia de la comisión, se corre el riesgo de empeorar gravemente la situación de un sector de la producción que, pese a estar tan golpeado por conflictos sociales muchas veces indescifrables, está sosteniendo a duras penas la economía peruana.

Dos desatinos completos, es decir, y ello sin abundar en otras discutibles cabezas de comisiones –la de Educación, por ejemplo– de quienes poco o nada positivo para el país se puede esperar. De modo que a agarrarse bien: los nubarrones en el horizonte nada bueno están anunciando.

Fuente original: Perú21

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