Científicos revelan que los pulpos usan un "brazo sexual" para fecundar a distancia
Un grupo de científicos encontró que entre los ocho brazos de los pulpos, uno actúa como un "brazo sexual" que puede fecundar a las hembras sin mirarlas.
Tras varias investigaciones publicadas en abril de 2026 en la revista Science, un equipo de científicos de Estados Unidos, Japón y Suecia demostró que el pulpo californiano de dos manchas puede aparearse utilizando un "brazo sexual" especializado, llamado hectocotilo, que reconoce químicamente a la hembra y deposita el esperma sin contacto visual directo.
Pulpos fecundan a distancia con "brazo sexual"
Los pulpos son conocidos por su inteligencia, su capacidad de camuflaje y, claro, por sus ocho brazos llenos de ventosas que parecen tener vida propia.
Pero ahora, un descubrimiento reciente eleva su fama a otro nivel: uno de esos brazos no solo sirve para tocar o explorar, sino que tiene un propósito reproductivo altamente especializado.
"Previamente ya habíamos descubierto que ese brazo estaba especializado para el apareamiento, pero desconocíamos que es un órgano sensorial mediante el cual los pulpos reconocen a sus parejas y las fecundan", explicó Nicholas Bellono, profesor de Biología Molecular de la Universidad de Harvard.
Una sola ventosa contiene 10.000 células sensoriales, y el brazo completo posee un surco especial para transportar el esperma desde los testículos hasta la punta, donde se deposita el paquete llamado "espermatóforo".
"Lo mantienen cerca del cuerpo, enrollado, y no lo utilizan para explorar el fondo marino, sino para aparearse", añadió Pablo Villar, también investigador de Harvard.

Científicos confirman fecundación a distancia
Para probar esta habilidad sorprendente, los científicos colocaron machos y hembras separados por un vidrio opaco. Sin poder verse, el macho detectaba a la hembra y lograba fecundarla con precisión, insertando la punta del hectocotilo en su manto. Las hembras, a su vez, aceptaban el acercamiento y no se alejaban.
En plena oscuridad, el macho extiende su brazo buscando a la hembra. Tanteando, introduce el hectocótilo hasta el interior de su manto, combinando tacto y señales químicas para localizar el oviducto.
"Se aparearon a través de la superficie que los separaba, lo que demuestra que pueden reconocerse mutuamente usando únicamente señales químicas", detalló Pablo Villar.
Además, las ventosas del hectocotilo contienen receptores específicos para la progesterona, la hormona sexual femenina, que guía al macho hacia la hembra de forma precisa.
Así, los científicos demostraron que el pulpo californiano de dos manchas posee un brazo sexual capaz de detectar y fecundar a las hembras sin necesidad de contacto visual, transformando la forma en que entendemos la reproducción de estos inteligentes invertebrados.
Fuente original: Exitosa
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