Bifurcando caminos en la educación superior

En el Perú, solo tres de cada diez jóvenes acceden a educación superior.

Fuente: Perú21 Publicado: 3 min de lectura
Bifurcando caminos en la educación superior

Silvana de los Heros, presidenta de RedTec-LATAM y gerente de Comunicaciones y Sostenibilidad de IDAT

Columna colaborativa por IDAT

Luis es un joven promesa de la robótica. A partir de los elementos que tenía a la mano, su interés siempre fue crear vidas artificiales, aún cuando eran chispazos breves de luz. Su futuro, brillante, seguramente, pero también cargaba en hombros el sustento económico de toda su familia.

Él empezó a trabajar al día siguiente que terminó el colegio. No había tiempo suficiente para prepararse para la universidad, pero tampoco tenía intenciones de sufrir entre el trabajo y la posibilidad de estudiar. ¿Esta es la única vía que tenía Luis para no dejar su formación trunca?

En el Perú, solo tres de cada diez jóvenes acceden a educación superior. En línea con la estadística, es posible que Luis sea parte de la mayoría que no pisará un aula, sino que aprenderá a través de la experiencia y que aún así no tendrá como certificar esos conocimientos adquiridos. ¿No sería un camino más productivo aquel que le permite generar competencias técnicas a través de una escuela superior o instituto?

A través de esta opción, poco difundida, sumaría nuevas habilidades en solo tres años, accedería a beneficios, convenios y plataformas que podrían potenciar sus ideas y proyectos. Además, le brindaría las herramientas para seguir creciendo en la carrera que le interesa desde niño, sin haber alterado demasiado su vida, pero logrando cumplir sus sueños.

Ahí se preguntarán: ¿y si Luis tenía potencial para seguir desarrollando interés académico? Este mito está totalmente superado, ya que la Ley de Institutos y Escuelas de Educación Superior permite que estas instituciones otorguen el grado de bachiller equivalente al universitario, facilitando a los egresados continuar sus estudios de posgrado a nivel nacional e internacional.

Bajo esta lógica, siendo la formación técnica más accesible en términos económicos y temporales, pero que permite el crecimiento profesional y académico desde el enfoque práctico, es necesario abrazar la diversidad de caminos educativos y reconocer el valor integral de la formación técnica y tecnológica para construir una sociedad más inclusiva y preparada para enfrentar los desafíos del siglo XXI.

Fuente original: Perú21

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